Me parece que no es una buena idea convertir la tasa de cambio en un objetivo de política pública para proteger a sectores perjudicados por la apreciación del peso, varios de los cuales, además, se beneficiaron enormemente cuando el dólar estuvo por encima de $4.500. Eso introduciría un problema importante de riesgo moral, al generar la expectativa de que el Estado debe proteger a las empresas frente al riesgo cambiario, reduciendo los incentivos para diversificar mercados y fuentes de ingresos, aumentar la productividad y utilizar adecuadamente mecanismos de cobertura.
Un peso fuerte también genera beneficios. Millones de consumidores se favorecen de importaciones más baratas, disminuye el valor en pesos de la deuda externa y se abaratan los viajes y otros gastos en el exterior. Además, reduce el costo de importar bienes de capital, maquinaria y tecnología.
Precisamente por eso, este debería ser un buen momento para aprovechar el menor costo de esos bienes e impulsar la inversión y la productividad, que son las verdaderas fuentes del crecimiento económico de largo plazo. Frente a los problemas estructurales de inversión y productividad que tiene Colombia, la tasa de cambio es un problema de tercer orden.
Petro:
Cada día que pasa caes un poco más hondo en los sótanos más profundos de la infamia política.
Insinuar que matamos gente bajo los escombros y mezclar Pereira con Gaza es de una procacidad, una vulgaridad y una vileza inédita.
Solo una persona fuera de sus cabales pierde así los referentes éticos y morales para medir lo que dice.
Mientras los gobiernos en el terreno seguimos en la labor de salvar vidas, tú, acostado en tu casa, sigues buscando odio.
A uno le puede caer muy mal Abelardo, es fantoche, posudo y todo lo que quieran. Pero negar que el hombre se ha movido y ha hecho cosas concretas en esta tragedia, es simplemente negar la realidad y ser injustos ante una verdad en una situación de tal magnitud, resulta absurdo.
Expresidente @petrogustavo, usted está buscando culpables para no mirarse al espejo. Descartémoslos uno por uno:
1. La deuda de 2015 no puede ser: el déficit primario la excluye por definición. Ese indicador existe precisamente para que ningún gobernante se esconda detrás del pasado. Mide una sola cosa: si un gobierno gasta más de lo que recauda.
2. El “arrastre” tampoco puede ser. En 2023, bajo su propio gobierno, el balance primario fue -0,3% del PIB. Casi cero. Si algo venía arrastrándose, en 2023 ya no existía.
3. El FEPC y la salud tampoco: en 2025 ambos cayeron como proporción del PIB.
Todo lo que usted culpa jugó a su favor ese año. Y aun así el déficit primario cerró en -3,5%: el peor en 30 años excluida la pandemia.
Al final, @petrogustavo, solo queda el reflejo de las decisiones que usted tomó estos cuatro años.
‼️Le pido a la gente no reenviar cadenas o información falsa.
Los sismos son impredecibles, no es posible saber si habrá o no una réplica.
Infórmense a través de fuentes oficiales y reporten las emergencias a través de la línea 123.
We need to bring back intellectual elitism. Sorry, but a virologist will always know more about vaccines than a yoga mommy blogger with a ChatGPT Plus subscription.
Gustavo Petro subestimó el costo de gobernar solo para los suyos. La elección de Abelardo de la Espriella es, en buena medida, el reflejo de ese malestar.
Petro señaló constantemente a quienes pensaban distinto, descalificó a sectores políticos, se enfrentó con las instituciones y, en demasiadas ocasiones, proyectó la imagen de un presidente desconectado del país. Cuando se le exigió poner la cara frente a las preocupaciones de los colombianos, muchas veces optó por la confrontación o por buscar nuevos enemigos.
Todo eso tiene consecuencias políticas. La gente acumula malestar cuando siente que no es escuchada ni representada. Esa molestia también vota.
Una parte importante del país se cansó de un gobierno que, demasiadas veces, sonó más por sus escándalos, sus controversias y sus peleas que por sus resultados.
Gobernaron como malos ganadores, atacando a la mitad del país que no votó por ellos. Era evidente que también iban a ser malos perdedores. Desde hoy a exigirle al nuevo gobierno que gobierne para todos.
La izquierda cree que pierde por fraude y no por haber hecho un mal gobierno. Por otro lado, la derecha (Colombia más bien) tiene cuatro años para sacar un candidato medianamente decente. Hace cuatro años, un señor de 77 años que no quería ser presidente; hoy, una caricatura
Debe ser muy frustrante meterte de lleno, violando la ley, en la campaña de tu sucesor, con todos los recursos de estado y perder.
Hasta en eso fracasaste @petrogustavo
Este resultado es solo consecuencia de cómo Petro ejerció la Presidencia: el deterioro de la dignidad del cargo, los escándalos de corrupción, la polarización permanente, el desprecio por las instituciones, la pérdida de la esperanza, la sensatez y la confianza en la democracia. Y también de quienes durante cuatro años, como focas, aplaudieron todo sin espíritu crítico.
Hoy termina esta campaña difícil que nos llenó de miedo y odio entre nosotros. Hoy Colombia tendrá un nuevo presidente, de todos y para todos, pero esto solo será posible si recordamos que en Colombia cabemos todos y es de todos.
Hoy, al final del día, yo no veré ganadores y perdedores sino colombianos dispuestos a trabajar por nuestro país, con nuestro nuevo presidente. Unos apoyaremos su gobierno, otros haremos oposición y otros seremos veeduría porque eso es la democracia y la nuestra es imperfecta pero muy valiosa.
Seamos claros: al centro no hay que enviarle rosas, ni cartas, ni poemas sobre ‘el lado correcto de la historia’. No hay que improvisar simpatías ni soltar de la nada halagos forzados. Tampoco es cuestión de transmitir propuestas ‘con alegría’ ni de convencernos con kpopers.
Las diferencias entre el centro político y el petrismo son reales, son profundas y requieren ser tratadas con adultez. Antes que buscar reconciliaciones de colegio hay que habilitar una conversación auténtica que no pasa por marchas ni cacerolazos, y en cambio sí por ser capaces de ir al fondo de nuestras visiones de país.
El proyecto de izquierda petrista le demostró al centro estos 4 años: que son autoritarios e irrespetuosos de las instituciones, empezando por el presidente. Que se untaron de la corrupción más vomitiva y que adoptaron el deporte del clientelismo y nepotismo solapados. Se dedicaron a desmantelar las capacidades técnicas del Estado y financiaron con recursos públicos ejércitos digitales y mediáticos a fin de hostigar y deshumanizar a sus contradictores de centro. Dejaron claro que son capaces de arrasar el sistema de salud con tal de imponer su ideología y cedieron nuestra soberanía ante grupos armados ilegales sin ningún beneficio verificable para el Estado o los ciudadanos. Dejaron colgados a centenares de miles de estudiantes que no hacen parte de su visión sectaria, acabaron la ciencia, empoderaron julianas sin una gota de vergüenza y sostuvieron a los peores misóginos y machistas en el alto gobierno. El presidente fue racista y clasista. Por esto y mucho más, es muy difícil para una parte grande del centro creer en promesas desesperadas, placas en mármol o rituales vacíos. Y qué pena pero no hay cómo juzgarles.
La pregunta ahora es hasta dónde está dispuesto @IvanCepedaCast a concertar un segundo gobierno en alianza con el centro. No para ganar elecciones, no para usarlo y luego pisotearlo. Sino gobernar con él de verdad y acoger sus propuestas en materia de reformas y diversos asuntos y proyectos.
Petro lo prometió en 2022 e incumplió con saña. De Cepeda depende construir un camino auténtico y creíble para que el centro pueda confiar en él.
No está fácil. Y 4 días después de la primera vuelta el candidato no parece estarse moviendo mucho.
Las encuestas han dicho, desde el comienzo, que frente a Paloma pierde Cepeda.
Y que frente a Abelardo gana Cepeda.
Por eso Cepeda siempre ha querido tener de rival, en segunda, a Abelardo.
Por lo tanto la reciente crecida de Abelardo le dará el triunfo a Cepeda.
Error histórico.