Apoderarse de lo que no te pertenece aprovechándote de algún desastre o calamidad pública es en nuestro país un delito. Es la figura del Hurto Calamitoso (Hurto Calificado, Art. 453, numeral 2°, Código Penal) con pena de hasta 8 años de prisión.
Me encanta esta explicación técnica. No deja lugar a dudas de la corrupción por encima de lo profesional. Siempre apostaron al autoritarismo. Hoy, esos que jugaron con vidas, también están arruinados y amenazados. Explica muchas cosas. ¿Cuántos más están así? Vía ElPitazo
Fuí al Poliedro y me inscribí cómo médico, me llegó un código QR inmediato. Tomé mi carro y bajé hasta La Guaira, me puse a la orden de una estación de pacientes! Pasé consulta de triaje! Podemos por favor dejar de hablar y cooperar un poco más, el olor es terrible ,tristeza 💔
Aprendí lo que es la hipervigilancia: sentir que todo el tiempo tiembla. Que se puede llorar sin razón. Lo que es ‘la culpa del superviviente’. Que no hay que desperdiciar ni un minuto de vida. Que hay que decir más te quiero, y si algo hice mal, perdóname.
Algo aprendí.
Si estás leyendo este mensaje y viviste el terremoto en Venezuela, eres un milagro. Estamos vivos porque DIOS así lo quiso, porque la magnitud del terremoto era para que muriéramos millones. Y aquí estamos, con el corazón roto, con el alma destruida pero toca seguir. Trataré de descansar un poco porque ahora es que vienen días duros. Los abrazo 🫂🥹
Recordando al presidente número 40 de EEUU ... El 25 de diciembre de 1983, Ronald y Nancy Reagan rompieron discretamente el protocolo presidencial de la manera más hermosa imaginable. Antes del amanecer, a las 6 de la mañana, se escabulleron de la Casa Blanca sin fanfarrias, condujeron ellos mismos hasta un pequeño asilo en las afueras de Virginia y pasaron la mañana sirviendo el desayuno a residentes ancianos que no tenían familia que los visitara en Navidad. Nancy se paró frente a la plancha volteando panqueques, mientras Ronnie se sentó junto a una mujer de 90 años con demencia que no dejaba de llamarlo “hijo”. Él nunca la corrigió. Simplemente le tomó la mano y le susurró: “Estoy aquí, mamá. Estoy aquí”. Nancy horneaba galletas ella misma para repartir a los que no tenían como disfrutar de la navidad. En una Navidad, Reagan pasó cuarenta y cinco minutos sentado junto a un veterano moribundo de la Guerra de Corea, tomándole la mano y rezando en silencio para que no tuviera que dejar este mundo solo.@NTN24 #ULTIMAHORA
🧵 Hay algo del caso de Víctor Quero que no me deja en paz.
Y no, no es solamente la muerte.
Es todo lo que vino después.
Porque mientras una madre de más de 80 años recorría cárceles, fiscalías y tribunales buscando respuestas… el Estado ya sabía que su hijo estaba muerto.
Y aun así le siguieron mintiendo.
Eso no puede pasar normal. No puede convertirse en otra noticia más que la gente lee, se indigna cinco minutos y después olvida, porque aquí no estamos hablando de un “error administrativo”, como seguramente algunos intentarán vender.
Aquí hubo demasiada gente callando al mismo tiempo.
Demasiada gente moviendo papeles.
Demasiada gente negando información.
Demasiada gente sosteniendo una mentira.
Y eso es justamente lo que más me perturba de este caso.
Porque para que una persona desaparezca durante meses no basta un funcionario.
Hace falta toda una maquinaria funcionando.
✔️Alguien se lo llevó.
✔️Alguien recibió el expediente.
✔️Alguien negó información.
✔️Alguien mantuvo abierto un proceso judicial.
✔️Alguien registró un fallecimiento.
✔️Alguien enterró el cuerpo.
Y aun así, meses después, organismos oficiales seguían diciéndole a Carmen Navas que su hijo estaba en El Rodeo.
Piénsenlo bien un segundo.
Según la propia versión oficial, Víctor murió el 24 de julio de 2025.
Pero en octubre todavía le decían a la madre que estaba recluido.
O sea… mientras ella lo buscaba vivo, el Estado ya lo había enterrado.
Y honestamente, mientras más uno piensa en eso, más monstruoso se vuelve.
Porque esto ya no es solamente la tragedia de una familia.
Esto habla de algo mucho más oscuro: la normalización de la crueldad burocrática.
Ese mecanismo frío donde nadie responde, nadie sabe nada, nadie firma nada, pero al final todos participaron un poquito.
Y así es como terminan desapareciendo personas dentro de sistemas completos.
Lo más duro del caso Víctor Quero no es solamente la muerte bajo custodia.
Es la sensación de que después vino una maquinaria entera dedicada al ocultamiento.
Como si el expediente importara más que la vida humana.
Como si lo verdaderamente urgente fuera sostener la ficción.
Porque incluso muerto, Víctor seguía atrapado dentro del sistema.
Y mientras tanto, una madre anciana iba de oficina en oficina rogando respuestas.
Hasta la imagen final parece sacada de un país roto:
una tumba sin lápida.
Una hoja de papel.
Una fecha dudosa.
Silencio.
Así termina un ciudadano cuando un Estado pierde completamente el límite moral.
Reducido a un trámite.
Y por eso este caso no puede quedarse solamente en indignación momentánea.
Porque cuando todo esto pasa y nadie responde, el mensaje que queda es aterrador: que en Venezuela alguien puede desaparecer física, legal y administrativamente… y que al final no pase nada.
Por eso hay que seguir hablando del caso. Hay que seguir nombrándolo. Hay que seguir señalando responsabilidades.
Porque aquí no hubo un solo culpable.
Hubo una cadena completa.
Y mientras más se revisa el caso… más nombres empiezan a aparecer.
#LosHilosDeMelania
"El periodismo real no termina cuando se apaga la cámara. @maryorinm entendió que el dolor de Doña Carmen no era solo una noticia, sino una herida que necesitaba compañía. Gracias, Maryorin, por convertirte en la hija de la esperanza y por no soltar la mano de una madre que solo vive para volver a abrazar a Víctor. Tu humanidad es el milagro que la sostiene. 🤍🙏 #HastaEncontrarlo #JusticiaParaVictor