Falta solo un día para Navidad y no siento nada.
Ni emoción, ni alegría, ni esa vibra de cuenta regresiva; solo cansancio. La vida ha sido pesada, mi mente está abrumada y la felicidad simplemente no aparece como antes.
Todos gritan "espíritu navideño" mientras que algunos de nosotros solo intentamos pasar el día sin desmoronarnos. Si esta temporada no se siente mágica para ti, no estás solo. A veces, sobrevivir al año es el mejor regalo, y eso tiene que ser suficiente por ahora
No sé si soy yo, pero me cuesta mucho conectar con el ritmo que agarra todo el mundo en Navidad. En la calle todos manejan de manera imprudente, andan apurados, ansiosos y las tiendas llenas de gente.
Esa competencia por ver quién gasta más, quién compra más o quién aparenta más me resulta incómoda. Al final, entre tanto gasto y tanta apariencia, se nos olvida lo que de verdad importa: el silencio, una buena charla y simplemente estar presentes
Es increíble cómo el cuerpo te pasa factura por los nervios, la tristeza, la preocupación… por todo, vaya. A veces aguantas mentalmente, haces como si nada, pero el cuerpo no se hace el loco y tarde o temprano te cobra cada emoción mal digerida.