¡Atardeciendo el día brillante la realidad se va deformando como un espejo de feria, deambulando los tipos humanos entre las esquinas de un callejón sin salida. En mitad de la plaza, una proturbacea inusquita de feriuancua va emergiendo con la parsimonia de un integreundo metafísico, flotando en el aire como un globo que ha perdido el norte y el sentido de la orientación. Las sombras se estiran mirándola, pareciendo faros ciegos que intentan alumbrar un apagón.
Frente a semejante monstruosidad, la recuarser del fenómeno se manifiesta revelando una inocuencua transparenzen, una especie de nada envuelta en cristal que, no sirviendo para nada, lo termina explicando todo. Los transeúntes pasan de largo, ignorando que los termómetros del revés miden la fiebre del asfalto y que los paraguas abiertos al sol no son más que murciélagos disecados protegiendo el vacío. La vida sigue transcurriendo, tropezando con sus propios pies, mientras la proturbancia se desinfla con la misma elegancia con la que un suspiro se ahoga en un vaso de agua!
@dianitanoticias Ya me dirás: blanca ya en años y probablemente sin catarlo; negro macizo y con un buen “sable”.
La “recompensará” y bien, desatranco total.😂😂😂
¡La avanzada contra Occidente.
La crisis de inmigración actual ha dejado de ser un fenómeno humanitario para convertirse en una avanzada de asimilación a la inversa, conquista. La inmigración descontrolada actual no busca la integración ni el respeto a los valores ilustrados, la separación de poderes o la igualdad ante la ley; al contrario, se observa una imposición cultural que genera sociedades paralelas con leyes y códigos propios, desafiando abiertamente la soberanía local.
El desprecio por el orden público y la violación sistemática de las fronteras vulneran el principio de autoridad. Lo más grave es la paradoja jurídica: las leyes garantistas occidentales, diseñadas para proteger un pacto social de buena fe, se instrumentalizan como un escudo de impunidad. Protegidos por la corrección política y un garantismo extremo, estos flujos avanzan sabiéndose intocables ante un sistema institucional que teme aplicar la ley con firmeza, desamparando al ciudadano nativo y erosionando desde dentro los cimientos de la civilización occidental!
¡Vivimos en la era de la vacuidad ruidosa. Si el cinismo clásico nos enseñó a desconfiar de las grandes palabras, el espectáculo contemporáneo nos obliga a soportar algo peor: la proliferación de sujetos que se autoperciben como catedrales del pensamiento y el éxito, cuando en realidad no llegan ni a la categoría de solar edificable.
Es una fauna peculiar, dotada de una soberbia inversamente proporcional a su sustancia. Tradicionalmente, la física nos enseña que todo cuerpo ocupa un lugar en el espacio; sin embargo, esta estirpe desafía las leyes de la naturaleza. Intentar definirlos como "una mierda" es, en el fondo, un exceso de generosidad metafórica: la materia orgánica, al fin y al cabo, fertiliza, altera el entorno, tiene una consistencia palpable y cumple una función en el ciclo de la descomposición. Esta gente no llega a ese estatus. No ocupan un lugar; solo simulan un volumen. Son un vacío que se desplaza, una ausencia que hace ruido para camuflar que, si se les quita el envoltorio del ego y la palabrería de moda, detrás no queda absolutamente nada.
El verdadero problema no es su existencia, el mundo siempre ha tenido su cuota de necios, sino la audacia con la que pretenden dictar cátedra. Armados con una ignorancia enciclopédica y blindados contra cualquier atisbo de autocrítica, se pasean por los altares de la relevancia pública y digital creyendo que el eco de sus propias voces es la confirmación de su genialidad. Confunden la notoriedad con la valía y la insolencia con el carácter.
Ante esta invasión de la nada, la intolerancia no es un defecto moral, sino un ejercicio elemental de legítima defensa intelectual. No se trata de ira, sino de un profundo y justificado hastío. Soportar el peso de quienes creen ser el epicentro del universo, mientras flotan en la más estricta irrelevancia de su propio ser, es un tributo demasiado alto que la lucidez no tiene por qué pagarle a la imbecilidad.
Al final, el mayor castigo para esta fauna no es el desprecio ajeno, sino la insoportable levedad de su propio vacío. Cuando el ruido se apague, solo quedará lo que siempre fueron: NADA!
¡El nuevo día no es la simple acumulación de las horas, sino el regreso de la oportunidad frente al destino. La luz del amanecer no borra las sombras del pasado, pero nos devuelve la soberanía sobre el presente, recordándonos que cada jornada es un lienzo limpio donde la voluntad vuelve a tener la primera palabra.☀️🌹
Muy buenos días.
Domingo y día del Señor.
Feliz día para todos!
@dianitanoticias@BBCBreaking No han interceptado ningún “petrolero fantasma” de Rusia.
Es una desviación de lo que de verdad ocurre en Gran Bretaña.
Como en España: así no se habla de su INUTILIDAD como político y persona.
Allí también hay periodistas lameculos.
@MrsSpain0 El amor a la Patria no solamente es decir que eres español.
El amor a la Patria es actuar y no hablar tanto.
Y va por ciertos políticos, de momento.
Los que miran, graban, se enervan por aquí, me incluiré yo también de momento, son más culpables.
@MrsSpain0 No, Princesa, buenos días.
Si se puede hacer.
Al principio resulta duro y peligroso, pero todo se consigue.
Solo hace falta despertar y asumir que sin esfuerzo, coraje, sudor, sangre y lágrimas no se conseguirá nada.