Nehemías 1:1-11
Hay momentos en que las noticias que recibimos sobre nuestra nación nos rompen el corazón.
Vemos sufrimiento, incertidumbre y mucho dolor.
En esos momentos, la Palabra de Dios nos muestra el ejemplo de Nehemías.
Cuando Nehemías recibió noticias acerca de Jerusalén, le dijeron que el pueblo estaba en gran aflicción y que los muros estaban derribados. Su reacción fue inmediata:
"Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos" (Nehemías 1:4)
Nehemías amaba a su pueblo. Le dolía la condición de su nación. No ignoró la realidad ni fingió que todo estaba bien. Lloró. Sintió el peso de la situación. Pero no se quedó atrapado en la tristeza; llevó su dolor a la presencia de Dios.
Su oración nos enseña varias cosas.
Primero, reconoció la grandeza y fidelidad de Dios. Antes de hablar de los problemas de Jerusalén, recordó quién es el Señor. Cuando todo parece derrumbarse a nuestro alrededor, Dios sigue sentado en su trono.
Segundo, confesó los pecados de su pueblo y los propios. Nehemías no buscó culpables para atacarlos. Se identificó con la necesidad espiritual de la nación y clamó por misericordia.
Tercero, se aferró a las promesas de Dios. Sabía que el Señor no había abandonado a su pueblo y que aún tenía poder para restaurarlo.
Hoy nosotros los venezolanos sentimos mucho dolor, preocupación y tristeza por la situación que atraviesa el país.
Como Nehemías, podemos llorar. Podemos lamentarnos. Podemos reconocer la realidad sin negarla. Pero también podemos orar, ayunar y confiar en que Dios sigue obrando aun cuando nuestros ojos ven destrucción, tristeza y dolor.
La historia de Nehemías nos recuerda que los muros derribados pueden ser reconstruidos. Lo que parece perdido puede ser restaurado. Lo que hoy parece una ruina puede convertirse mañana en un testimonio de la fidelidad, la bondad y el poder de Dios.
Que nuestro dolor por Venezuela no nos lleve a la desesperación, sino a una búsqueda más profunda de Dios. Que nuestras lágrimas se conviertan en oración. Que nuestra preocupación se transforme en intercesión. Y que nuestra esperanza permanezca firme en el Señor, porque Él sigue siendo el Dios que levanta lo que ha caído.
Oremos juntos:
Señor, hoy presentamos delante de Ti a Venezuela. Tú conoces el sufrimiento, las lágrimas, las necesidades y las cargas de millones de personas. Como Nehemías, venimos a Ti con un corazón quebrantado. Te pedimos misericordia para nuestra nación, dirección para sus habitantes y esperanza para quienes han perdido las fuerzas. Levanta a tu pueblo para orar, servir y ser luz en medio de la oscuridad. Recordamos que nada es imposible para Ti y que sigues siendo el Dios que restaura los muros derribados. En el nombre de Jesús. Amén.
Dios bendiga a Venezuela 🇻🇪
@bsmarinos soy la mamá de Hugo Marino les quiero pedir un gran favor ayúdenme a q el régimen me de Fe de vida de mi hijo ayúdenme a presionar para q me respondan y no sigan escondiendo la desaparición forzada de mi hijo debo encontrar la verdad por favor no me dejen sola gracias