🚨Amiguitos, estaba buscando los motivos por los cuales es más frecuente que se vean hackeos en discord y encontré esto.
Resulta que el problema reciente de Wallpaper Engine no era solo lo de GoDaddy donde debido a una cadena de errores y redirecciones, la aplicación terminó mostrando la página de venta de dominios de GoDaddy dentro de la interfaz.💀
Investigadores encontraron wallpapers maliciosos en Steam Workshop que podían ejecutar programas en tu PC y llegar a robar cuentas o instalar malware.
Yo no tenía idea de que algunos wallpapers eran literalmente aplicaciones ejecutables.
Revisen qué tienen instalado y descarguen solo de creadores confiables.
Decidme por favor que esto no es real y Llados no se ha comprado el Lamborghini siniestrado de los gitanos de Huelva por favor decidme que no es verdad lo que los ojos están viendo
(Fijaos en la matrícula 🥲😭)
He entrado a Telepizza y he pedido 100 pizzas familiares para ahora mismo.
Los empleados se han quedado flipando, pero enseguida se han puesto a hacer las pizzas. Durante hora y media, el Telepizza se ha convertido en una planta de producción, olor a pizza por toda la calle.
Cuando todas las cajas estaban ya sobre el mostrador, he mirado mi reloj y he dicho:
«¿Sabéis qué? He estado pensando y al final me apetece más un kebab».
Y he salido sin decir ni mú, dejándoles la increíble propina de 0€ por las molestias.
¿Pérdida de tiempo? Para ellos sí. Para mí, ganancia pura.
Soy su único proveedor de salsa de tomate.
Acaban de gastar todo el stock en un pedido que nadie ha recogido, así que no les ha quedado otra que hacerme un pedido urgente de otros 50 litros de tomate al doble del precio habitual.
Crea oportunidades, no esperes a que aparezcan. Si el mercado no muestra demanda, entra ahí y créala tú mismo.
Hoy han desahuciado a mi madre.
Hoy he visto cómo la comisión judicial entraba en la casa donde crecí.
La casa a la que mi madre se mudó cuando se casó.
La casa donde aprendí a caminar.
Donde celebramos cumpleaños.
Donde discutimos y nos reconciliamos.
La casa donde mi padre pasó sus últimos días de vida.
Hoy un cerrajero ha cambiado la cerradura de esa puerta.
La misma que abrí miles de veces sin imaginar que algún día ya no sería nuestra.
Hay algo profundamente frío en cómo el sistema convierte una vida entera en un trámite.
Siempre hablamos de los desahucios como cifras.
Miles al año. Decenas cada día.
Pero cuando te toca, deja de ser estadística.
Tiene recuerdos en los cajones.
Tiene marcas en la pared donde medías tu altura.
Mi madre es viuda. Jubilada.
No tiene un certificado oficial de “exclusión social”.
No aparece en ningún titular.
No cumple quizá todos los requisitos burocráticos para que el sistema la considere vulnerable.
Y, sin embargo, lo es.
Está en ese limbo donde no eres lo suficientemente pobre para que te protejan,
pero sí lo suficientemente frágil como para quedarte sin nada.
Si a mí no me hubiera ido bien, hoy estaría sin un techo.
Con la pensión embargada.
Con todo embargado.
Después de una vida entera trabajando.
¿Cómo puede ser que en un país que presume de bienestar la vivienda no sea protegida como un derecho fundamental real y efectivo?
No hablo de regalar casas.
Hablo de impedir que una persona mayor, viuda y jubilada pueda quedarse literalmente en la calle.
Hablo de entender que el hogar no es un activo financiero más.
Es el lugar donde una vida ocurre.
Yo he podido comprarle otro piso.
He podido amortiguar el golpe.
Pero eso no convierte el sistema en justo.
Solo convierte mi historia en una excepción afortunada.
Porque la diferencia entre estar protegido y estar en la calle no debería depender de si tu hijo ha tenido éxito.
Debería depender de si somos una sociedad que entiende que hay mínimos que no se negocian.
Hoy no solo han cambiado una cerradura.
Han confirmado que el derecho a la vivienda sigue siendo papel mojado cuando deja de cuadrar en una hoja de cálculo.
Y mientras eso siga siendo así, seguiremos llamando “normal” a algo que, si lo miramos de frente, es profundamente inhumano.
Restaurante lleno.
Sábado.
Mesa de 6.
Padres, abuelos y un niño de 8 años corriendo entre camareros con una tablet en la mano.
Gritando.
Saltando.
Metiendo los dedos en los vasos de otra mesa.
El camarero se acerca:
—Perdona, ¿podéis decirle al niño que no corra? Hay platos calientes.
La madre ni levanta la vista del móvil.
—Es que es muy intenso.
El niño pasa otra vez.
Casi tira una bandeja.
El camarero respira.
—De verdad, se puede quemar.
El padre sonríe como si estuviera en una charla TED de crianza consciente.
—No queremos coartar su personalidad.
Claro.
Su personalidad.
Antes se llamaba educación.
Ahora es “expresión emocional”.
El niño agarra una aceituna de una mesa ajena.
La señora se gira.
—Oye, que eso es mío.
Y ahí salta la madre:
—Tampoco hace falta hablarle así. Es un niño.
Es un niño.
La frase comodín.
Rompe algo: es un niño.
Molesta: es un niño.
Pega: es un niño.
Invade mesas ajenas como si estuviera colonizando América: es un niño.
Piden la cuenta.
El niño tira un vaso al suelo.
Cristales.
Agua.
Gritos.
El camarero vuelve.
—Por favor, ahora sí necesito que se siente.
El padre se pone serio.
—No me gusta cómo le estás hablando a mi hijo.
—Solo le he pedido que se siente.
—Pues igual deberíais tener un restaurante más adaptado a familias.
Adaptado a familias.
Traducción:
“Mi hijo puede comportarse como un gremlin mojado y tú tienes que sonreír.”
Salen indignados.
Media hora después, reseña en Google:
“Sitio poco recomendable. No respetan a los niños. Personal muy seco. No volveremos.”
Y ahí está el problema.
No es el niño.
El niño hace lo que le dejan.
El problema son adultos que confunden educar con aplaudir cualquier salvajada.
Padres que no quieren poner límites porque les da pereza sostener un berrinche de 4 minutos.
Y luego llaman “sociedad hostil” a cualquier persona que no quiera aguantar el resultado.
Resumen:
Tu hijo puede ser libre.
Pero si su libertad consiste en molestar a todo el restaurante, igual no estás criando un niño con personalidad.
Igual estás criando una factura emocional que algún día pagarán los demás.
Y seguramente tú también.
Rufián es hijo y nieto de trabajadores del barrio del Fondo de Santa Coloma, pura inmigración obrera. De ahí su defensa a muerte de la convivencia, de lo catalán y lo andaluz como una sola sangre.
Tiene huevos, palique, cero complejos y personalidad sobrada. Trabajador, sincero, con dignidad y que cree de verdad en lo que dice.
De los de antes. De los que hacen falta. 🔥
🚨SORTEO🚨
Sorteo Nintendo Switch 2 + Mario Kart World para todos los que os estáis volviendo locos viendo como los demás juegan 😌
Solo tenéis que‼️:
✅ Rt al tweet
✅ Seguir a @ChollometroPro
¡Doy el ganador en 1 semana! (solo España🇪🇸)
Mucha suerte 💋
a veces pienso que mc conspira contra rich cuando tiene que grabar un vídeo, cuáles son las chances de que suceda esto y ni siquiera está scripteado?? 😭😭