"A cielo abierto, de David Hare en el @elSanMartinCTBA En un mundo que se ha vuelto extraño, un hombre y una mujer -ex amantes—, se enfrentan desde sus certezas, una porción de la verdad de cada uno que los mantiene a flote.
Si algo he aprendido en estos años es que escribir es, en el fondo, una forma de resistencia: frente al olvido, frente a la indiferencia, frente a la muerte.
Escribo porque no puedo dejar de hacerlo. Y en esa imposibilidad encuentro mi lugar, mi verdad y parte de mi fe.
Declaración poética.
No sé si se elige una poética o si ella, más bien, nos encuentra. En mi caso, reconozco que aquello que hoy puedo nombrar como mi voz estaba presente ya en los primeros textos que escribí, casi sin saberlo.
desde una sensibilidad que no renuncia ni al lenguaje ni al temblor. No sé si eso alcanza para ser leído. Pero sé que la literatura en la que creo no se mide por los aplausos sino por la intensidad con que ilumina zonas de sombra.
El chupadito: ...llenaba la bañadera con agua tibiecita, después me desnudaba, pero antes me sacaba las esposas, lo que tiempo después supe que eran esposas. Cadenitas, le decíamos cadenitas; una vez le pregunté, con mis medias palabras: ¿y dónde están tus cadenitas?...
@dangigena1 Ahí no funcionó el criterio de la preselección, el jurado debió pedir una revisión si consideraba que los cuentos que debían juzgar no tenían el nivel al que aspiraban, algo que resulta extraño en 1978 participantes.
El jurado del concurso de cuentos "Abelardo Castillo", de Fundación La Balandra, declaró desierto un premio donde participaron 1978 inéditos; "Decidimos no bajar la vara de nuestra valiosa literatura argentina", afirman Iparraguirre, Zito y Mey
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