Tener un hijo es mirarle cada día y tener la sensación de que no lo has mirado lo suficiente, que por egoísmo nunca te has fijado del todo bien y por el camino se te han perdido infinidad de detalles que no vas a poder recuperar. Ser padre es notar la limitación de la propia existencia: la imposibilidad de ser ya plenamente siendo solo en un solo cuerpo, en una vida condenada a transcurrir ajena y desgajada de su parte más importante, que es la nueva. Todo amor tiende a querer ser aquel ser a quien amas, a ser en el amor de lo que amas: ver con sus ojos, oír con sus oídos, tocar con sus manos... Ser con su ser.
Cuando uno es padre cobran sentido las palabras del Génesis: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó” (Gen 1: 27), porque el verdadero amor no busca verse reflejado en el otro, sino ser reflejo de aquel originario impulso creador. Ser padre es participar, de un modo misterioso, en ese mismo acto de creación: descubrir que la vida no te pertenece y, al mismo tiempo, que te desborda y supera. Es aceptar que ese ser diminuto que un día acunaste pronto tendrá su propio mundo.
Cada gesto, cada palabra, cada movimiento alcanzan entonces una naturaleza sagrada. Los días parecen repetirse, pero cada instante lleva una carga irrepetible. Y en esa fugacidad se revela la grandeza: ser padre es aprender a soltar mientras se ama, a cuidar sin poseer.
Feliz día, padres.
Salgo de fiesta y me siento un anciano
Los cubatas ya no saben igual
No me conozco la música que ponen
No se porque soy el “bro” de cada persona que pasa
Me dura la resaca 3 días
Lived it. Loved it. El fin de una era.
@JaenAtletismo Un desastre. Todo cumplimentado, y al darle a pagar me vuelve al inicio. Me parece muy mal, tras tanto tiempo preparando. Debería haber una manera de resarcir el error