Le pedimos al Señor muchas cosas, pero con frecuencia olvidamos pedirle lo más importante, lo que Él desea darnos: el Espíritu Santo, la fuerza para amar. Sin amor, en efecto, ¿qué podemos ofrecer al mundo?
No juzguen, nos dice Cristo. Cuántas veces, en cambio, no sólo hablamos sin tener elementos o de oídas, sino que nos consideramos en lo correcto cuando somos jueces rigurosos de los demás. Indulgentes con nosotros mismos, inflexibles con los demás.
El camino cristiano comienza en la gracia de ser misericordiados. Si nos basamos en nuestras capacidades, en la eficacia de nuestras estructuras y proyectos, no iremos lejos. Sólo si acogemos el amor de Dios podremos dar algo nuevo al mundo.
Sólo el amor de Jesús transforma la vida, sana las heridas más profundas y nos libera de los círculos viciosos de la insatisfacción, de la ira y de la lamentación.
El Señor no quiere que pensemos continuamente en nuestras caídas, sino que lo miremos a Él, que en nuestras caídas ve a hijos a los que levantar y en nuestras miserias ve a hijos a los que amar con misericordia. #DivinaMisericordia
El Señor nos llama a colaborar en la construcción de la historia, convirtiéndonos, junto a Él, en pacificadores y testigos de esperanza en un futuro de salvación y resurrección.
En medio de las numerosas dificultades que atravesamos, no olvidemos nunca que somos curados por las llagas de Cristo (cf. 1 P 2,24). A la luz del Señor resucitado, nuestros sufrimientos se transfiguran. Donde había muerte ahora hay vida; donde había luto ahora hay consuelo.
Este es el primer anuncio de #Pascua que quisiera ofrecerles: siempre es posible volver a empezar, porque existe una vida nueva que Dios es capaz de reiniciar en nosotros más allá de todos nuestros fracasos.
¿Qué es lo que más sorprende del Señor y de su Pascua? El hecho de que Él llegue a la gloria por el camino de la humillación. Él triunfa acogiendo el dolor y la muerte, que nosotros, rehenes de la admiración y del éxito, evitaríamos. #DomingodeRamos
¡No dejemos pasar en vano el tiempo de gracia de esta #Cuaresma, con la ilusión presuntuosa de que somos los dueños del tiempo y modo de nuestra conversión al Señor!
Vengo como penitente que pide perdón al Cielo y a los hermanos por tantas destrucciones y crueldad; como peregrino de paz, en nombre de Cristo, Príncipe de la Paz. ¡Cuánto hemos rezado por la paz en #Irak! Dios escucha siempre. Depende de nosotros caminar por sus sendas.
ES MIÉRCOLES: Amado Dios, gracias por el nuevo día que me das. Te pido que por favor colmes mi mente de sabiduría, mi corazón de amor, que me lleves por caminos de dicha y me des tu hermosa paz y bendición, Amén.
Impresiona que el Señor haya pasado la mayor parte del tiempo en la Tierra viviendo la vida de todos los días, sin darse a conocer. Es un bonito mensaje: nos revela la grandeza de lo cotidiano, la importancia a los ojos de Dios de cada momento de la vida, incluso el más sencillo.