Todos cargamos con una mochila invisible, esa que nadie ve pero siempre pesa. Dentro lleva recuerdos que duelen, palabras que nunca dijimos, despedidas que no entendimos y sueños que no supimos cómo alcanzar.
A veces tratamos de disimular el peso, fingiendo que todo está bien, pero en las noches, cuando estamos solos, se abre sola y nos deja frente a todo lo que evitamos mirar. Hay días en que nos sentimos fuertes y creemos que podemos con todo, y otros en que apenas conseguimos dar un paso más.