El legado no comienza cuando te vas; el legado se construye mientras estás.
Y un verdadero legado nunca se tratará de mí, de mi nombre, o de mis logros, sino de cuánto de Jesús quedó en otros a través de mi vida.
El quebranto no es tu ruina, sino el terreno donde Dios comenzará a hacer algo nuevo. El dolor querrá levantar muros, pero su Gracia te abrirá caminos de Esperanza y Luz.
Es Dios quien sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.
La admiración es superficial, suele dar a conocer solo lo que se muestra; ser comprendido es profundo, implica que alguien realmente conoce tu historia, lo que escondes y decidió quedarse.
Por eso, hoy prefiero ser plenamente comprendido por diez, que ser admirado por diez mil.
"Y Jehová va delante de ti; Él estará contigo."
Podemos confiar en que nuestro futuro no es incierto, o vacío, porque Él ya está ahí esperando por nosotros, para abrazarnos, levantarnos y animarnos a seguir.
Puedes contar tu versión de los hechos y destruir la imagen de quienes ya no están. O recordar que alguna vez caminaron juntos, pelearon las mismas batallas, compartieron mesa y dignificarlos.
Perdonar también es negarte a usar "tu verdad" para destruir.
Somos quiénes somos y estamos donde estamos por la gracia de Dios y por la generosidad de otros.
La gracia de Dios nos recuerda que nada merecemos; la generosidad de otros nos recuerda que nadie crece solo. Ser humilde consiste en no olvidar ninguna de las dos.
Si denigro a los que soy llamado a amar y servir, hablando de sus debilidades en contraste tal vez con lo que yo piense que son mis puntos fuertes, adoptando en mi corazón una actitud de superioridad, entonces no sé nada del amor del Calvario.
SOLO GRATIA
Nunca seremos tan justos, tan buenos, tan humildes, tan rectos, tan santos que podamos expresar: "Señor, ya no necesito tu Gracia".
Su Gracia en nuestras vidas siempre será necesaria; sin ella simplemente no podemos.
Creo que fracasaría si los que me rodean solo piensan que soy diferente. Yo no quiero ser diferente; quiero ser cada día más semejante a Cristo.
Ser cada vez más semejante a Jesús, es la verdadera Metamorfosis.
Crear contenido puede hacernos visibles, el carácter nos hace confiables; publicar una frase es sencillo, vivirla es el reto.
Prefiere sobre tus followers a la reputación, y preocúpate más en crear en ti carácter que contenido.
Y nosotros no tenemos ningún velo que nos cubra la cara. Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él.
Podemos hallarnos haciendo cosas correctas, pero con las motivaciones incorrectas. Es por eso que la pregunta no es solo si estamos haciendo algo, sino, ¿por qué lo hacemos?
Dios mira lo que hacemos, pero también las intenciones del por qué lo hacemos.
Mantener apariencias conlleva desgaste; quizá es por eso que muchas personas se encuentran agotadas espiritualmente, porque viven intentando sostener varias versiones de sí mismas al mismo tiempo.
Entre más máscaras, será más difícil vivir coherentemente.
No toda crítica merece una respuesta, y no toda provocación merece una reacción.
Jesús respondió con firmeza, con preguntas, pero también guardó silencio; ante esas personas que no buscan la verdad, sino el conflicto, nuestra mejor respuesta es callar.
Antes de construir y entregar plataformas, Dios forma personas; antes de confiarnos influencia, quiere formar en nosotros integridad y antes de abrirnos puertas, Él quiere trabajar en lo oculto de nuestros corazones
Todo lo que hacemos en secreto, revela aquello que realmente amamos y adoramos.
En público podemos hacer muchas cosas por responsabilidad, pero en privado solemos hacer aquello que valoramos.
La integridad en mi caminar no depende de quién me está supervisando, sino de la convicción de mi corazón.
Mi carácter es revelado cuando mi única audiencia se llama Dios.
¿Quiénes somos cuando "nadie" nos está mirando? En Dios, no existen los rincones invisibles, no existe la vida privada en el sentido absoluto.
Todo ocurre delante de Él, y eso significa que aquello que otros no ven, sigue siendo importante.
Recordémonos cada día: ¡Dios está aquí! En mi temporada buena y en mi temporada dura; cuando entiendo lo que me pasa y cuando no; aún cuando siento su presencia y aún cuando no.
¡Dios está aquí!