No quisiera estar en los zapatos de aquellos que están diciendo que esto fue un desperfecto mecánico o que fue un accidente que a cualquiera le pudo pasar.
Están de “luto” los mismos que protagonizaron el “luto” y los que se tragan cualquier cuento.
Los académicos analizamos las incongruencias y nos preocupamos al ver en manos de quienes estamos.
El Gobierno de Bukele es como las pandillas: de ella solo se sale a la cárcel o al cementerio.
La violencia social es ahora violencia de Estado.
Ver, oir y callar.