Todo el mundo te dice que sueltes, pero nadie te habla de lo realmente difícil que es hacerlo. Soltar no es solo dejar ir, es enfrentarse al vacío que queda, es lidiar con el dolor de desprenderse de algo que alguna vez fue todo. Es un proceso que requiere más que palabras, requiere valentía y una profunda fuerza interior.
Uno se cansa, de decir muchas veces que es lo que le hace sentir mal y aún siguen haciéndolo, uno se cansa que no demuestren el suficiente interés, se cansa de perdonar y que vuelvan a lo mismo. Uno tiene su límite, uno se cansa y cuando eso pasa te vas y ya no hay regreso.
La confianza también implica no decepcionar. Es lo que pasa con el cariño, solo se decepciona si hay aprecio en medio. Confiar es la certeza de saber que el otro no cruza ciertos límites. Quizás por eso duele la decepción porque es el resultado fallido de creer conocer a alguien.