No se dejen engañar con eso de q el precio del libro bajaría. Te acordas de “la primera te la regalan, la segunda te la venden”. Bueno eso. Baja el precio, funde a los pequeños y después ponen el precio que quieren. Además vas a leer solo aquellos libros que les den ganancia.
🇦🇷 "SI NO FUESE POR ARGENTINA NO SÉ SI ESTARÍA VIVO"
El artista Lylantz salió a contestarle a Samuel Jackson por su campaña anti Argentina: "Gente que piensa que sabe y no sabe una mierda"
Esta nota de @flaviapittella expresa con claridad el ataque a las librerías independientes, a los autores y al libro en general que propone @fedesturze con su nuevo paquete desregulador. https://t.co/8pyODfMUHj
NAVITAS ADMITE DE MANERA OFICIAL QUE EXPANDE EL SAQUEO PETROLERO EN MALVINAS A UN SEGUNDO YACIMIENTO
Lo que oculta a los argentinos: La petrolera israelí publicó que tomó el control del bloque PL001 adyacente a Sea Lion, confirmando la existencia de más de 1.300 MM de barriles.
https://t.co/DS6jc4BqAG
233 doctores despedidos del INTA, 42 líneas de investigación paralizadas/destruídas. El gobierno de Milei vino a destruir las capacidades estatales en ciencia y tecnología. Adivinen quien va a hacer ciencia para resolverle problemas al campo argentino? NADIE
#351 MUNDIALADAS II; CARNE DE PRESIDIO
Enzo Fernández, futbolista argentino, fue expulsado en la final del Mundial 2026. Pasó a simbolizar el juego “violento”. En Twitter se multiplicaron los vídeos de sus faltas, en especial, la de la final contra Cubarsí.
Gente educada, como Begoña Villacís @begonavillacis , exalcaldesa de Madrid, respondió a uno de esos tuits diciendo “Carne de presidio”, como si Enzo fuera un asesino o un violador; ese tuit tuvo 391.000 visualizaciones.
Otra persona normalmente razonable, colaborador de @TheObjective_es, Javier Rubio Donzé (@Sr_Donze , autor del tuit original), respondió: “Es muy difícil jugar contra criminales de este porte.” Tuit con 363.000 visualizaciones.
No creo que hayan visto los 104 partidos del Mundial como para poder comparar el nivel de violencia de cada equipo. Yo tampoco, pero vi los suficientes como para tener la impresión de que el argentino no fue el más violento.
Analicé las estadísticas oficiales de la FIFA (fifa .com) y lo confirmé. Enzo cometió seis faltas en todo el torneo (recibió el doble); Rodri, elegido mejor jugador del torneo, nueve (igual que Porro o Lamine).
No escribo esto para defender a Enzo ni criticar a Begoña, Javier ni menos a Rodri (Begoña y Javier hubieran hecho bien en medirse un poco).
Lo escribo para ser conscientes de cómo el mal periodismo puede encender una mecha que las redes multiplican hasta cambiar realidad por percepción.
Hice una encuesta en Twitter; mientras escribo esto tiene 464 votos, suficientes para saber por dónde van los tiros. El 63% cree que Enzo hizo más de 20 faltas (más del triple de la realidad); solo el 14% acertó (menos que Rodri).
Nos quejamos de la manipulación que hace el CIS de Tezanos de sus estadísticas. Cuando exageramos, sacamos de contexto, tergiversamos y replicamos cosas sin pensar, cada tuitero se convierte, tal vez sin saberlo, en un pequeño Tezanos: ayudan a cambiar realidad por percepción.
Hasta mañana a las 23:00, hora de Madrid.
#300palabrasDBL
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Este bicho fabricado en el país está ahí todavía, en un punto del cielo, desde fines de 2015 iluminando desde Antártida hasta Canadá. Tozuda ciencia y técnica 🇦🇷
Brasil tiene vocación imperial hereditaria y un fuerte deseo de hegemonía regional. Ya sea como "satélite privilegiado" de EEUU (Kissinger) o como actor independiente. Es parte de su interés nacional. De Itamaraty a las FFAA.
En parte explica su presente frente al nuestro.
En Argentina hay un montón de españoles haciendo turismo, estudiando o por trabajo. Jamás se atacó a ninguno. En España atacan a palos a los argentinos. Contarme quiénes son los simios salvajes.
Eduardo Menem cobra una jubilacion de privilegio de 40 millones de pesos por mes, despues de haberle hecho juicio al Estado
Y Martin Menem te dice "mi papa no se queja de la jubilacion, dejo de tomar su cafe caro"
Esto es incitacion a la violencia
Hijos de puta
En España 🇪🇸 continúa la argentinofobia: vandalizaron un local de empanadas argentinas 🇦🇷 en Valencia.
El comercio afectado fue "Las Empanadas de la Yaya".
Para que verdaderamente le llegue cualquier mensaje Samuel Jackson hay que preguntarle a ADIDAS que lo llevó.
Hola @adidas estan de acuerdo con los ataques a Argentina de este hombre???
🇪🇸 | Un grupo de españoles intentó asesinar a un joven por tener la camiseta de la Selección Argentina puesta.
Los “civilizados” agresores, apuñalaron directamente el cuello para matar, dejando a la víctima con un profundo corte en esa zona que, al cubrirse para evitar nuevas puñaladas, también recibió una herida en un brazo.
No olviden los nombres y apellidos de todos los artistas, influencers y periodistas nacionales e internacionales que impulsaron la campaña anti-Argentina. Ellos son los principales culpables de esto.
Dos chicos argentinos con riesgo de vida en España por puñaladas, patadas y palizas. Ya hay 26 denuncias en la asociación MARES.
El odio que desataron es muy peligroso, no es contra la odiocracia, es la exacerbación de la odiocracia hasta el riesgo de muerte por ser argentino/a
El país más racista del mundo
Me tiene impresionado nuestro nuevo racismo. Me dieron ganas de escribir sobre eso pero no de publicarlo en algún medio. Prefiero que quede aquí, al alcance de quien quiera leerlo.
Una conciencia nueva recorre el planeta. No lo sabíamos pero ahora sí: el saber progresa incontenible. En estos días he escuchado y leído varias veces que la Argentina es “el país más racista del mundo”. Es cierto que, según dicen esos mismos, queremos ganar todo y no sabemos perder: quizá nos ofrecen este primer lugar para compensar nuestras derrotas futboleras. En cualquier caso la noción es brutal y me dio ganas de contarles cómo es el racismo en la Argentina para que ustedes juzguen. A veces, muy de tanto en tanto, conocer los hechos puede ser una ayuda.
Antes del desembarco de los españoles no se sabe: no queda registro de esa gente, pero eran pocos y vivían en grupos laxos, no había estados, la discriminación era difícil. El primer racismo rioplatense registrado fue, entonces, el de aquellos soldados que llegaron para tratar de ocupar aquellas pampas –habitadas por seres inferiores a los que había que ordenar, educar, catequizar y explotar todo lo posible para salvar sus almas, pobrecitos.
El problema, en toda América, fue que los locales no alcanzaban para extraerlo todo y además se morían casi siempre. Por suerte los grandes del reino dieron con la solución: llevar otros trabajadores.
Entre 1550 y 1800, grosso modo, el reino de España secuestró o hizo secuestrar a tres o cuatro millones de africanos para llevarlos a trabajar a sus colonias americanas. El viaje era duro: alrededor de un tercio moría en alta mar. Para los que llegaban la vida era casi peor: el trabajo de todo el día todos los días para un dueño más o menos implacable según los casos y la estrategia comercial. Algunos pensaban que era mejor negocio cuidar a sus esclavos y explotarlos durante muchos años; otros, que convenía explotarlos más aunque duraran poco, porque tampoco eran tan caros. No estamos hablando de la Edad de piedra en Baluchistán: es aquí mismo y son los grandes reyes cuyos nombres nombran calles y escuelas y orgullos españoles.
Nuestros racismos más extremos tienen su base en este tráfico. Los dueños de los esclavos justificaban su violencia arguyendo que los negros eran inferiores porque eran negros y, al ser inferiores, podían ser secuestrados y reventados a fuerza de trabajo. El racismo como excusa y consecuencia de la explotación.
(Siglos después esa historia incómoda también se solucionaría con un relato simple en que la diferencia venía de la raza o la nacionalidad: los malvados imperialistas europeos abusando de los pobres africanos. Los malvados imperialistas europeos abusaron, por supuesto, de los africanos pobres, pero la diferencia fundamental, una vez más, era la clase: reyes y nobles y poderosos africanos apoyaban y aprovechaban la caza y tráfico de africanos para la exportación. Algunos usaban el mito de la Patria: los capturados eran extranjeros, decían, gentes de otros reinos. Faltaba mucho para que se inventara la negritud, la noción de que todos los africanos tenían en común la raza, el sufrimiento.)
La actual Argentina y su puerto, Buenos Aires, no compraron muchos esclavos: no había minas ni plantaciones donde usarlos. Fueron sobre todo trabajadoras y trabajadores domésticos. Buenos Aires en 1810 tenía menos de 40.000 habitantes; los negros serían unos 10.000. Empezaban las guerras de la independencia contra España y algunos fueron a pelear. La mayoría eran soldados rasos, pero no por ser negros; por ser pobres.
En 1813 una Asamblea Constituyente pre-argentina decretó la “libertad de vientres”. Sonaba a abolición de la esclavitud pero no lo era: significaba que los nuevos hijos de esclavas no serían esclavos pero que los esclavos ya existentes no dejarían de serlo hasta su muerte. Así, los honorables diputados calmaban sus conciencias y los dueños de los esclavos –a menudo ellos mismos– no perdían dinero resignando sus propiedades de dos patas. Solo cuarenta años después la Argentina abolió por fin la esclavitud. Para ese entonces Estados Unidos y Brasil la mantenían como una base decisiva de su economía.
La mayoría de los negros de Buenos Aires no sobrevivió al siglo XIX. En 1865 una “Triple Alianza” de argentinos, brasileños y uruguayos se lanzó a la guerra contra Paraguay para cortar sus veleidades de desarrollo autónomo. En el ejército porteño había soldados negros –y muchos fueron muertos. Lo mismo en la siguiente guerra, cuando los ricos porteños decidieron matar a los indios que vivían en las pampas para apropiarse de sus tierras. Y la puntilla fue, probablemente, la gran epidemia de fiebre amarilla de 1871, que se encarnizó con los negros –porque vivían en los lugares con la peor higiene.
En Argentina, tras todo ese desastre, no quedaron muchos. Ahora, junto con Chile, es el país latinoamericano donde hay menos. Por eso, entre otras cosas, fue patético cuando una serie de medios “serios” de Estados Unidos denunciaron que la Argentina era tan racista que en su selección de fútbol no había ningún jugador negro –en un país donde no llegan al 0,7 por ciento de la población.
Su marca más profunda en la cultura argentina es una palabra: el tango era un lugar donde los negros se juntaban para cantar y bailar. Pero la música del tango es, como casi todo en esas tierras, producto de la mezcla de la inmigración.
En 1880 el país tenía unos dos millones de habitantes; en 1920, alrededor de diez millones: la mayoría eran inmigrantes. Se destacaban los italianos y los españoles pero también había franceses, ingleses, alemanes, polacos, rusos, turcos, sirios, portugueses, griegos, japoneses, tantos más. En esos años la mitad de la población de Buenos Aires había nacido en otra parte y el preámbulo de la Constitución prometía “los beneficios de la Libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.
Por supuesto, hubo un intento de reacción racista de parte de los ricos argentinos que los habían convocado imaginando que sólo recibirían contadores suizos y poetas toscanos. En cambio llegaron pobres sin educación, mucho anarquista y socialista, gente inconveniente. Hubo peleas pero, a largo plazo, los recién llegados se impusieron.
Y entre ellos se pelearon poco. Siempre hubo chistes y pequeñas reyertas, por supuesto, de tanos y gallegos y moishes y franchutes pero la mezcla sucedió enseguida: fueron comunes, ya desde el principio, las bodas entre gentes de orígenes distintos. Y la escuela pública, gran logro de esos años, fue el mejor instrumento de amalgama, la fábrica incesante de argentinos.
Hacia 1930 el país prosperaba. Seguía siendo el gran exportador de carne y grano, sus latifundios sin vergüenza, pero empezaba a sostener ciertas industrias. El desarrollo necesitaba brazos; los europeos, envueltos en sus crisis y guerras, ya no migraban tanto. Empezaron los desplazamientos internos: millones de argentinos de las provincias –que allí llamamos “el interior”– bajaron a la capital a buscar mejores vidas. Muchos tenían la piel un poco más oscura por viejos mestizajes. Los porteños ricos –y los que querían parecerlo– los llamaron “cabecitas negras”.
Era un racismo sin leyes, social, una pelea –y fue quedando aislado. Pronto el peronismo se ofreció a representar a los recién llegados y ellos lo abrazaron. Con el tiempo el peronismo fue variando –si algo hace es variar todo el tiempo– y buena parte de esos inmigrantes internos se integró. A partir de 1960 –y cada vez más– empezó a fluir otra corriente de ciudadanos de los países limítrofes que llegaban a buscarse la vida. Nunca tuvieron trabas burocráticas o policiales y ahora mismo se supone que son dos o tres millones, si acaso un cinco por ciento del total.
Y sin embargo en ese país en crisis, cuyos ciudadanos eligieron uno de los gobiernos más desagradables del planeta, no hay un uso político del rechazo a estos inmigrantes más recientes. Debe ser que esos politicastros dispuestos a todo lo han hecho medir y descubrieron que los votantes argentinos no lo agradecerían tanto como los españoles o alemanes o italianos o franceses o ingleses. La xenofobia no es, en Argentina, ese tema central que la ultraderecha y la derecha ha impuesto en nuestros países europeos.
Y tiene sentido: en la Argentina, por suerte, no hay pureza posible. Somos pura mezcla, somos los mismos y distintos: no podemos descalificar a ningún otro –porque nosotros mismos somos otros.
Hay, por supuesto, esa discriminación hacia los pobres que está por todas partes y ninguna FIFA, ninguna ONU, ningún gobierno condena. En Madrid, donde muchos inmigrantes islámicos no le pasan bien, el otro día vi una caravana de coches oficiales, brillosos, alemanes, bruta custodia policial, que paraba en la puerta del museo del Prado para que lo visitaran, obviando cualquier cola, cinco o seis jeques impecables. Esos jeques eran tan “moros” cómo cualquier víctima de Vox; la diferencia no está en la piel sino en la caja fuerte.
Yo soy español (una sola vez) y soy argentino (otra sola vez) y también soy un poco polaco, judío, ruso, todas esas cosas que me hacen parecido a algunos y muy distinto de otros que podrían definirse igual. Está claro que en las últimas décadas la Argentina fracasó en muchas cosas. Ya estamos en las semifinales mundiales del fracaso, pero triunfamos en mezclarnos. Por eso no nos resulta fácil ser racistas. Lo siento. Pero, por el amor de dios, no desesperen: si eso es lo que quieren, lo seguiremos intentando.
(Si alguien quiere reproducir estas palabras, sólo debería citar la fuente -o retuitearlas.)
Racismo en España contra sudamericano. "Vete de aquí sudaca" le gritaban mientras lo golpeaban.
Como dice el dicho "Lo que Juan dice de Pedro, habla más de Juan que de Pedro"
Denuncian racismo en Argentina y los racistas son ellos.