Los @Rayados del Monterrey, el Club de mis amores, tocó fondo.
La debacle no tiene que ver con un técnico y otro, con unos u otros jugadores. Es resultado del pésimo manejo del Tato Noriega y vivales que lo acompañan. Le arrancaron el alma, lo volvieron un equipo zombi.
A partir de 2013, tras la salida de Vucetich, se fue perdiendo todo. Se acabó la era de Urdiales, Salvador y Vuce. Dos campeonatos de Liga, tres Concachampions, un Interliga. El Monterrey le llevaba ventaja en clásicos y en todo a Tigres. Hoy la comparación es triste para nuestra afición.
Los @Rayados de aquellos tiempos tenían identidad, garra, pundonor. Todo eso se perdió, y la caída se convirtió en desplome con el Tato. Ramos se fue mentándole la madre, Canales se va penosamente. ¿Dónde están los referentes, los Arellano, Suazo, Lucho Pérez, Jona Orozco? ¿Quién simboliza hoy los colores, quién sacude a sus compañeros cuando no se la parten?
Me tocaron épocas difíciles, allá por los años 60 y 70, pero esta es dolorosamente distinta. Hay que revivir al Club.
No sé mucho de Kloese. Espero que sepa escoger y tratar a técnicos y jugadores, que restituya los rasgos identitarios o forje unos nuevos con inteligencia y humildad, las dos cualidades que le faltan a Noriega.
La afición, que no merece lo que le han dado, estará ahí. Enojada, esperanzada, leal.
Pero ya no jodan a esta gran institución, por Dios. No es de la directiva, ni siquiera de la empresa: es de miles de personas que hemos gozado y sufrido durante muchos años con las rayas blanquiazules y nos hemos ganado el derecho a reclamar.