No los tumbó la derecha. Los tumbó la soberanía popular representada en el Congreso de los Diputados.
Yo puedo reírme de esa ficción porque soy un reaccionario, pero vosotros no, que sois demócratas y progresistas.
En mi pueblo, Daimiel, conocido en la comarca como pueblo de las brujas , han puesto de moda la idea de que las brujas eran mujeres <<empoderadas>> por sus conocimientos de curanderismo y tratamientos en general con plantas silvestres que fueron perseguidas por resultar sospechosas para el <<poder patriarcal>> al haber alcanzado una autonomía de acción con respecto a ese poder patriarcal, encarnado sobre todo en la Iglesia católica. Semejante cuentecito woke manifiesta còmo la banalidad política actual se atreve con los temas antropológicos e históricos más profundos, intrigantes y apasionantes y los trivializa ideológicamente de mala manera.
Toda codificación explícita funciona sobre un fondo consuetudinario y moral no codificado. Basta que éste quiebre para que aquella sea inservible.
Quienes defienden el atropello que se avecina defienden que está permitido todo lo que no está prohibido. Es decir, son gamberros incapacitados para la vida en comunidad. Y han arribado al Estado.
En "Cómo mueren las democracias", Ziblatt y Levitsky explican que la mayor parte de las veces las democracias no caen por golpes de Estado o guerras civiles, sino por violar normas tácitas cuyo respeto no se había considerado necesario explicitar. Y este es un caso de libro...
Quiero recordar que VOX como medida estrella en su programa electoral cita más de 10 veces ELIMINAR el derecho al aborto.
Estas elecciones: Democracia o cuento de la criada.
Carl Schmitt señala como uno de los rasgos distintivos de la dictadura el uso del formalismo jurídico no para limitar el alcance del poder sino para expandirlo a costa de las barreras que interpondría el procedimiento legal.
"La abundante literatura de la 'razón de estado', en la que la práctica del poder político se manifiesta en la pura consecuencia de su 'tecnicidad', solo conoce en verdad, incluso allí donde se inclina ante la 'santidad del derecho', las representaciones del derecho que están vigentes de hecho, las cuales, precisamente porque pueden ser un poder efectivo, pertenecen también a 'la situación de las cosas'. "
Carl Schmitt ('La dictadura. Desde los comienzos del pensamiento moderno de la soberanía hasta la lucha de clases proletaria')
Con ustedes el nuevo "fraude constitucional" del que van a hablar nuestras derechas en las proximas semanas: aplicar la Constitucion, la LOREG y el Reglamento del Congreso en su literalidad.
Carl Schmitt señala como uno de los rasgos distintivos de la dictadura el uso del formalismo jurídico no para limitar el alcance del poder sino para expandirlo a costa de las barreras que interpondría el procedimiento legal.
"La abundante literatura de la 'razón de estado', en la que la práctica del poder político se manifiesta en la pura consecuencia de su 'tecnicidad', solo conoce en verdad, incluso allí donde se inclina ante la 'santidad del derecho', las representaciones del derecho que están vigentes de hecho, las cuales, precisamente porque pueden ser un poder efectivo, pertenecen también a 'la situación de las cosas'. "
Carl Schmitt ('La dictadura. Desde los comienzos del pensamiento moderno de la soberanía hasta la lucha de clases proletaria')
Carl Schmitt señala como uno de los rasgos distintivos de la dictadura el uso del formalismo jurídico no para limitar el alcance del poder sino para expandirlo a costa de las barreras que interpondría el procedimiento legal.
"La abundante literatura de la 'razón de estado', en la que la práctica del poder político se manifiesta en la pura consecuencia de su 'tecnicidad', solo conoce en verdad, incluso allí donde se inclina ante la 'santidad del derecho', las representaciones del derecho que están vigentes de hecho, las cuales, precisamente porque pueden ser un poder efectivo, pertenecen también a 'la situación de las cosas'. "
Carl Schmitt ('La dictadura. Desde los comienzos del pensamiento moderno de la soberanía hasta la lucha de clases proletaria')
"La bola negra" es una película con virtudes técnicas notables, pero la campaña de su promoción, así como su contenido, se dan de bruces con una contradicción frecuente, siempre que la homosexualidad o el fenómeno "queer" comparecen: no se puede formar parte del discurso oficial y legitimar al mismo tiempo la propia posición como acto de rebeldía de quien viene de los arrabales, para recoger todo el pringue de la compulsión laudatoria del márquetin, y regresar a continuación a los suburbios para no perder su blasón de marginalidad perseguida. Ese trasiego apunta a una falla severa.
O una cosa o la otra.
Y es la otra.
Es decir: es una película del Régimen. Porque el Régimen ya ha incorporado la marginalidad y la condición de victima como bandera oficial.
Pasolini abjuró de su "Trilogía de la Vida" porque experimentó en carne propia esa contradicción. Su honestidad intelectual era radical.
Hace falta ser imbécil, por partida doble:
1) Socialismo o muerte es otra falacia tan grande como Patria o muerte. Quién elige uno elige también el otro.
2) Si la muerte está en juego, ¿En qué cabeza cabe que entreguemos esa decisión a un proceso electoral?
Veo que vas a tu aire. He asumido como bueno que todo discurso es una defensa de intereses concretos, pero el análisis no se agota ahí. Intento que lo veas y tu reacción es la de un niño pequeño que se aferra al juguete con el que quiere tener razón y no profundizar más.
Venga, a pastar.
Lo que está en juego políticamente hoy es si el proceso moderno de racionalización nihilista se va a continuar o puede ser contenido de alguna manera. Pero sin ilusiones: esa contención sòlo podrá ser provisional y , de todas formas, insuficiente. En cualquier caso, lo que está en juego no es ninguna modalidad de lucha d clases, pues el maniqueísmo populista ricos/pobres se concibe hoy de una manera absolutamente no marxista, o al menos pre-marxista o post -marxista : còmo lucha entre ricos y pobres en torno a la meta de una mayor o menor universalidad de la situación de consumidor satisfecho.
La función de los tertulianos no es confrontar y analizar medidas y propuestas para problemas acotados. Por ejemplo, la vivienda.
No saben y no pueden.
Lo que les gusta es meterse en el jardín del márquetin electoral, del cálculo de los apoyos que tiene o necesita cada facción.
Gacetilleros de la política y centinelas de la moral de Estado.
La crisis de vivienda en España: lo que creo que puede funcionar para solucionarla... y lo que probablemente no sirva o sea directamente contraproducente. En siete minutos y medio.
Dentro video 👇