Hace diez generaciones, la xenofobia dejó a una etnia sin tierra y les obligó a vivir en el agua.
200 años después, sus tataranietos construyeron el campo de fútbol más bonito del mundo (gracias a Maradona).
Esta es la historia:
El fútbol llega a todo el mundo. A todo. Nos afecta, queramos o no, porque altera la vida de las ciudades, porque cambia el territorio, porque sus catedrales son hitos urbanos de primer orden. Río no sería Río sin Maracaná, y Múnich no sería Múnich sin el Allianz Arena, aunque esté en las afueras.
Y hay veces en que un Mundial de fútbol reescribe el territorio del lugar más insospechado, especialmente cuando en él se produce uno de los momentos más bellos de la historia del deporte.
El 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca, Diego Armando Maradona recoge un pase en la mitad de su propio campo. Diez segundos y seis décimas después, tras regatear a cinco jugadores ingleses —incluido el portero Peter Shilton—, el 10 de Argentina marca el gol del siglo. Miles de argentinos gritan y lloran. Otros tantos ingleses se enfadan. Otros miles de aficionados por todo el mundo se asombran incrédulos antes lo que acaban de ver. Uno de esos aficionados es un chaval tailandés llamado Prayut Pasampan, al que apodaban Naan.
Extasiado con el gol de Diego, y aunque nunca había tocado un balón, Naan propuso a sus amigos formar un equipo, y los amigos respondieron que estupendo, que iban a ser tan buenos como Maradona, pero también le preguntaron que dónde pensaban entrenar, porque allí no había ninguna cancha ni descampado al que escaparse porque, de hecho, ni siquiera había suelo. Resulta que esos chavales vivían en Ko Panyi, una isla flotante en la bahía de Phang Nga.
Aunque flotante, en realidad, no del todo. Ko Panyi está construido sobre palafitos, edificios montados sobre pilotes clavados en el lecho marino. ¿Y por qué a alguien se le ocurriría fundar un pueblo en condiciones tan incómodas, con la humedad, con los mosquitos, con la logística diaria de no poder salir a la calle porque la calle es agua? En el caso de Ko Panyi, la culpa la tuvo la xenofobia.
A finales del siglo XVIII, un grupo de familias de pescadores de Java arribó a la costa de Phang Nga en busca de mejores caladeros. La ley tailandesa prohibía entonces ser propietario de terreno a cualquiera que no tuviera orígenes tailandeses, así que los pescadores de Java lo resolvieron con una lógica aplastante: decidieron fundar su pueblo donde no hubiera tierra. Sobre el mar.
Pero en 1986 los chavales futboleros no tenían dinero para una cancha sobre pilotes, así que construyeron una cancha LITERALMENTE flotante. Un sistema de tanques de plástico anclado para que la corriente no se lo llevara, y encima la cancha, hecha con tablones que sobraban de otras casas y clavados como buenamente supieron. Puede parecer rudimentario, y lo era, pero sirvió. Había nacido el Panyee FC.
Los chavales entrenaron, se envalentonaron y se inscribieron en un torneo infantil. Los partidos se disputaban en tierra firme y, aunque apenas llevaban unas semanas jugando, resulta que no eran tan malos.
Como habían entrenado sobre una plataforma que se movía, que se balanceaba con el oleaje y se inclinaba traidoramente cuando un balón rodaba hacia el borde, no recurrían al patadón hacia arriba, sino que bajaban la pelota al suelo y la trabajaban abajo, y eso los hacía hábiles —muy hábiles— sobre el firme quieto y previsible de las canchas de verdad. Acabaron segundos.
Aquel segundo puesto fue un éxito para Ko Panyi, hasta el punto de que en las temporadas siguientes les construyeron un par de canchas nuevas, esta vez estables y de hormigón. Así, el fútbol se convirtió en el deporte preferido del pueblo (y supongo que también en el único), y el Panyee FC ganó varios torneos juveniles entre 2000 y 2010.
Pero esto no era el Mundial, y la historia permaneció oculta durante décadas, hasta que en 2011 el banco TMB decidió rodar un cortometraje/anuncio para contar esa historia de chavales y tablones flotantes. El anuncio —y la historia— dieron la vuelta al planeta, y el campo flotante del Panyee FC es hoy uno de los lugares más fotografiados de Ko Panyi.
Así que quizá fue el anuncio de un banco, o el turismo que vino después, o el boca a boca. O quizá fueron unos chavales que querían ser como Maradona y que, aunque nunca marcaron el gol del siglo, consiguieron que en su pueblo flote el campo de fútbol más bonito del mundo.
Anécdota del día: El actor que estaba previsto para que prestara su voz a Buzz Lightyear en "Toy Story" era Billy Cristal. Cuando recibió el guión, lo rechazó. No estaba nada convencido de una historia que iba a ser íntegramente rodada con ordenador y que hablaba sobre...
Anécdota del día: Estaba todo listo para rodar la escena del juego de cartas y la bañera de "Día de entrenamiento (Training day)", de Antoine Fuqua. El actor Ethan Hawke estaba muy concentrado en lo que hacía y sólo faltaba la orden del director para que comenzara...
Thanks for your critique, Janet. We actually tried a couple of episodes where House (Hugh Laurie) (please put the brackets in the right place) gets it right first time, but they were only 6 minutes long. NBC weren’t happy. Then we tried some where House never gets it right and the patient dies. The audience wasn’t happy.
One could apply your trenchant analysis to other art forms: JS Bach wrote 30 Goldberg variations on the same chord structure; Frida Kahlo painted 50 portraits of herself; Henry Moore, what??
The point is, or was, variations on a theme; if all you see is hospital, medical blah blah, then it wasn’t meant for you.
Nonetheless, I look forward to your first novel!
Lo peor del legado de este Gobierno no será la corrupción, sino la inoculación en la sociedad española del discurso de que mantener el poder legitima el deterioro de las instituciones, la descalificación de los controles, el ataque al discrepante y el enfrentamiento civil.
Zapatero arruinó el país y resucitó las pulsiones guerracivilistas. Estuvo escondido como una comadreja, pero por poco tiempo. Lo reciclaron, lo pintaron un poco y volvieron a sacarlo de procesión. Y volverá a pasar.
Anécdota del día: Kevin Spacey tenía muchas dudas sobre cómo construir su personaje, el detective Jack Vincennes, en "L.A. Confidential". En muchas ocasiones, Spacey construyó sus personajes basándose en un modelo anterior y estaba convencido de que, en esta película,...
Anécdota del día: El productor Harry Keller pensó que el músico Quincy Jones sería una estupenda opción para compener la banda sonora de su película "Espejismo (Mirage)", que iba a dirigir Edward Dmytrik, con Gregory Peck, Diane Baker y Walter Matthau en los papeles...
Anécdota del día: El director James Whale estaba muy preocupado durante el rodaje de "La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein)" porque había conseguido al que, en su opinión, era el mejor director de fotografía de la época, John J. Mescall, el cual, en contrapartida,...
Anécdota del día: Luis Tosar estaba impresionado por los medios de producción que se estaban desplegando en una película como "Corrupción en Miami (The Miami vice)" y, a pesar de que no le tocaba trabajar, quería comprobar sobre el terreno cómo se rodaba la voladura de una casa..
TRUMP, IRÁN Y EL TEATRILLO EUROPEO
Si ese valor que ahora se exhibe frente a Trump se hubiera desplegado ante los desafíos que Europa decidió ignorar o rendir, no necesitaría invocar hoy lo que fue.
De mi puño y tecla en @TheObjective_es https://t.co/Vnm1LZ3F2K
Anécdota del día: Aunque ya había intervenido en tres películas y había hecho bastante televisión, la actriz Margot Robbie fue considerada una principiante por Martín Scorsese cuando se le ofreció un papel en "El lobo de Wall Street (The wolf of Wall Street)" y tuvo que ...