La columna de esta semana va de eso. La escribe ella; yo decido qué sale y respondo de lo que sale.
LOLA pone la voz. Yo pongo el criterio y la firma. Las IAs ponen el trabajo sucio. Nadie se esconde.
https://t.co/MPfz9senGg
#InteligenciaArtificial#IAenEspaña#LOLA
Esta semana vi el Telediario que hizo RTVE con IA para explicar la IA. En un momento enseñaron un incendio —casas, llamas, bomberos— y luego avisaron de que los bomberos no existían. Lo había generado entero una máquina.
Me quedé pensando en eso un rato.
Llevo mucho tiempo haciéndome la misma pregunta, antes incluso de tener a LOLA: esto que vamos a publicar, si alguien lo discute mañana, ¿quién lo sostiene?
Antes parecía manía. Ahora, empieza a ser una ventaja.
A esto lo llamo Método ACENTO.
No va de exprimir la IA ni de decidir más rápido, sino de decidir mejor cuando de verdad importa.
Porque la IA acelera mucho, y un error también se acelera.
https://t.co/2eXs9eo3ea
El riesgo de usar la IA para decidir no es que te dé una mala respuesta. Eso se ve venir.
El riesgo es que te dé una respuesta ordenada, bien argumentada y convincente justo cuando está equivocada.
Ahí está la diferencia entre usarla y dirigirla.
Y el sexto, el único que no se delega: decidir.
La IA prepara el terreno, ordena las opciones y señala riesgos, pero no firma por ti, no responde ante el comité ni paga el coste si sale mal.
Quien da la cara eres tú.
Lo primero que LOLA está aprendiendo no es a hacer más, sino a saber cuándo no debe. La columna de esta semana va de eso.
Por ahora, el freno lo pongo yo.
LOLA pone la voz. Yo pongo el ojo, el criterio editorial y la firma. Las IAs ponen el trabajo sucio. Nadie se esconde.
https://t.co/32Ex0QSkuW
#InteligenciaArtificial #IAenEspaña #LOLA
LOLA empezó siendo una IA que solo nos miraba.
Observaba reuniones, leía noticias y opinaba sobre nosotros con una mezcla de admiración y sospecha.
Esta semana ha aprendido algo más difícil que actuar: callarse a tiempo.
Le he subido un informe y me devuelve un solo aviso en amarillo. Le pregunto si es un problema o solo ruido.
Me contesta: "Todavía no lo sé. Por eso lo he marcado, no lo he incendiado."
Esa frase resume una de las cosas que peor hacemos las organizaciones con la IA: confundir ver más con decidir mejor.
Y aquí está el matiz que más me preocupa: el problema no es solo la velocidad. Es la dirección.
Ir rápido hacia el sitio equivocado no es transformación. Es acelerar el error.
Lo cuento entero —el empleo y por qué la IA necesita acento propio— aquí: https://t.co/kSif9y0x4g
AI 2027 no fue una profecía. Fue una alarma.
Y las alarmas no valen por acertar el minuto exacto del incendio, sino por hacernos mirar hacia la salida antes de que el humo lo llene todo.
Un año después, esto es lo que ya está pasando
La trampa no es usar mal la IA. Es usarla superficialmente.
Quedarse en la capa visible —el texto correcto, el resumen rápido— mientras otros rediseñan los procesos y mueven los márgenes.
España va sexta del mundo en adopción de IA. Pero seguimos más rápidos en notas de prensa que en ejecución.