💐La Santísima Virgen, ataviada con mantilla blanca
🎞️Compartimos hoy, Viernes de Dolores, estas hermosas fotos de Nuestra Madre luciendo la tradicional prenda española.
Realizadas esta Cuaresma, nos hacen contemplar todo el dolor y la dulzura de su bendito rostro.
☑️Colonialismo con farolillos
Que Madrid anuncie su propia “Feria de Abril” no es una anécdota festiva ni un gesto de admiración cultural. Es una apropiación. Otra más. Un nuevo episodio del largo expolio simbólico al que se somete a Andalucía, tratada históricamente como colonia cultural del Estado.
La cultura andaluza ha sido sistemáticamente saqueada, vaciada de contexto y reapropiada como “identidad española”. Lo andaluz se exhibe, se consume y se rentabiliza, pero rara vez se reconoce como sujeto político y cultural propio. El flamenco es el ejemplo más obsceno: arrancado de su raíz andaluza, blanqueado, institucionalizado y vendido como patrimonio nacional, mientras se silencia a la tierra y al pueblo que lo crearon. ¿Qué tradición flamenca propia tiene Madrid? Ninguna. Solo infraestructuras, empresarios y la maquinaria del centro para absorber lo ajeno y presentarlo como propio.
Este patrón no es nuevo. Madrid no crea cultura popular: la centraliza, la copia y la explota. Lo hace con el flamenco, lo hace con la Feria, y lo hace mientras desprecia —cuando no criminaliza— las expresiones culturales andaluzas que no puede domesticar, con una descarada andaluzofobia. Especialmente las fiestas religiosas, tratadas como atraso o folclore incómodo cuando no encajan en el relato oficial o no generan beneficio económico bajo control central.
Lo más grave no es la apropiación en sí, sino el silencio cómplice desde Andalucía. La derecha andaluza no solo calla: consiente. El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, desaparecido. El presidente de la Junta, irrelevante. Ninguno alza la voz porque ninguno cuestiona el marco: administran Andalucía, pero no la defienden. Gobernar sin dignidad cultural es gobernar para otros.
Esto no va de casetas ni de farolillos. Va de poder. De quién nombra, quién decide y quién se beneficia. Mientras Andalucía no se reconozca como sujeto cultural con derecho a proteger, definir y defender lo suyo, seguirá siendo utilizada como decorado folclórico de un proyecto que no le pertenece.
La Feria de Abril no se exporta como franquicia. La cultura no se copia sin consecuencias. Y Andalucía no puede seguir aceptando que le roben la voz mientras le aplauden el disfraz.