"Abuela, ¿qué puedes hacer con el sufrimiento?
- Usa las manos, hija mía. Si usas la mente, el sufrimiento empeora.
- ¿Mis manos?
- Sí, sí. Las manos son las antenas del alma.
Cuando las usas cosiendo, cocinando, pintando, tocando el suelo o sumergiéndolas