Sobreviví a una pijamada de varones preadolescentes en casa y entendí algunas cosas sobre el comportamiento masculino: las chicas escribieron de noche para hacer videollamada y estos vieron tarde el mensaje porque estaban jugando a vendarle los ojos a uno y pegarle con almohadas
Mi papá me llevaba al colegio todos los días.
No hablábamos mucho.
Él manejaba.
Yo iba mirando por la ventana.
De vez en cuando preguntaba si llevaba tareas.
O si necesitaba dinero.
O si iba a salir más tarde.
Nada más.
Yo crecí pensando que esos trayectos eran puro trámite.
Años después, cuando empecé a trabajar, entendí lo que costaba levantarse temprano.
Lo que pesaba manejar cansado.
Lo fácil que era delegar ese tipo de cosas.
Pero él nunca delegó eso.
Ni una vez.
Cuando se jubiló, lo noté más callado.
Más lento.
Más como si le sobraran horas.
Un día, conversando de nada, me dijo:
—La mejor parte de mi día era llevarte al colegio.
Me reí.
Pensé que exageraba.
Él negó con la cabeza.
—Era el rato que sabía que todavía eras mío.
Sentí algo raro en el pecho.
Porque para mí habían sido viajes mudos.
Repetidos.
Olvidables.
Y para él eran despedidas pequeñas que yo ni siquiera sabía que estaba viviendo.
A veces uno recuerda solo lo que faltó.
Y se le olvida mirar todo lo que el otro sí hizo…
aunque nunca supo adornarlo con palabras.
La romantización de la “salud mental” en redes nos está vendiendo la idea de que sanar es café en tazas lindas y escribir en un diario, cuando la realidad es que sanar de verdad es un proceso incómodo, crudo y solitario donde te toca enfrentarte a tu propia mente sin adornos.
Mucho gurú del mundo fitness repitiendo este mantra: “la comida no te tiene que gustar, solo es combustible para el cuerpo”. Amigo mío: soy una persona, no un Toyota Yaris.
le digo a un chabon: si no queres que nos sigamos vinculando dejémoslo acá. insiste en ir a tomar un café porque quiere seguir. le pido x favor q si tomamos un café no sea para q me diga q no quiere seguir, q lo haga x wsp. dice q no e insiste. FUIMOS A TOMAR UN CAFÉ Y ME DEJÓ
El UPD está mal pero no por las razones que dice Clara. Los chicos van a tomar alcohol, es parte de la adolescencia. El problema del UPD es que anula el contenido de la rebeldía. Los padres no tienen que organizar ni mediar la jodita de sus hijos. Porque después te salen hijos boludos.
Mi hija tenía dieciséis años. Fue a una fiesta en casa de una amiga. Habíamos llegado a un acuerdo: si alguna vez se sentía insegura o incómoda, me escribiría "dolor de cabeza".
A las 22:30, mi teléfono vibró: “dolor de cabeza”
Llamé de inmediato. Con una voz fuerte y enojada: "¡No terminaste tus tareas antes de irte! Tienes que volver a casa AHORA MISMO. No me importa si tus amigos están molestos. Esto es inaceptable".
Ella siguió el juego a la perfección. "¡Papá, eso no es justo! Yo hice..."
"AHORA. Voy en camino."
La recogí. Se subió al auto y todo su cuerpo se relajó.
“Gracias”, dijo en voz baja.
"¿Qué pasó?"
Aparecieron hombres mayores. Alguien trajo alcohol. Me sentí mal. Quería irme, pero no quería que todos pensaran que era un inútil.
"No eres cojo. Eres inteligente."
Ella asintió. "¿Puedes ser el malo más a menudo?"
“En cualquier momento que me necesites.”
~Anónimo
Escuchas cada historia de niños jugando/charlando con espíritus y tu hija cena hablando sola, le preguntas con quién habla y te responde con un fantasma. 5 años y me delira, 5 años.