Eterno, hizo que sus poemas resuenen en miles de personas, la gente se los apropie y los canten a los gritos.
Debe ser triste, tristísimo, estar del lado contrario de los más grandes y patalear.
Nuestro, nos ayudó con sus letras.
Faro total.
A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.
Lloran los medios concentrados dueños de la opinión pública del país, los precarizados semi esclavos de azzaro y la masonería rioplatense mientras sonríe el espíritu de Facundo Quiroga y Chacho Peñaloza (mezclaba cualquier cosa).