El propietario vio en la cámara de seguridad que un oso jugaba en el columpio exterior todos los días, pero no podía subir.
Entonces mandó construir un columpio más grande y este fue el resultado.
El encuentro de los BRICS 2024 en Kazán marca, en muchos sentidos, el surgimiento de un nuevo orden mundial. Kazán, una ciudad en crecimiento y legado de civilizaciones, donde actualmente coexisten templos de diversas religiones en un ambiente de respeto y paz, se ha convertido en un centro logístico clave para la floreciente relación comercial entre Rusia y China. Estos países ya gestionan su balanza comercial mayoritariamente en monedas locales, siendo un ejemplo perfecto de la dirección del nuevo mundo.
El tamaño del PIB de los BRICS en comparación con el G7, el abandono de la centralidad del dólar como moneda internacional, el desgaste del mito del fundamentalismo democrático y la hipocresía liberal son indicativos de esta transformación.
Putin no está solo, sino acompañado por líderes que representan los intereses de 3.600 millones de personas.
Los BRICS tienen en común, de manera positiva, una evidente búsqueda de colaboración y la construcción de un futuro más justo y digno para todos. Los líderes se muestran serios, prudentes y modestos en sus declaraciones, transmitiendo una visión compartida, pero lo más importante, compartible. Es imposible no recordar que, negativamente, estos países también comparten la experiencia de haber sido víctimas de la pax americana y del “orden basado en reglas”, un antiguo régimen anglosajón que será recordado como el imperio depredador en decadencia de este siglo.
Sin embargo, no se perciben ni negatividad ni rencor en el tono de los líderes de los BRICS; al contrario, son inspiradores, hasta el punto de generar envidia en aquellos acostumbrados al tono del populismo rampante que hoy domina América.
Recordando a América, tan lejos de los BRICS y tan cerca de Estados Unidos, destacó la ausencia del presidente Lula, quien canceló a último minuto debido a un accidente. Esto ocurrió en un foro donde uno de los temas centrales era la importancia del Sur Global. Entre las sorpresas del evento, estuvo la visita de los líderes de Irán, Palestina, Turquía y Venezuela.
Irán firmó un acuerdo de protección y solidaridad mutua con Rusia, y Palestina fue recibida por los países de los BRICS, mientras que en Occidente se sigue dando espacio principalmente a genocidas. Turquía, siendo miembro actual de la OTAN, se arriesga al acercarse a los BRICS. El presidente Nicolás Maduro, quien asumirá su cargo el 10 de enero, compartió en Kazán con los líderes más importantes del mundo y con países que poseen las mayores reservas de petróleo, un aspecto determinante para el futuro.
Tal vez esta distancia entre Lula y Nicolás Maduro sea más significativa de lo que pensamos. América hispanohablante necesita urgentemente una estrategia para liberarse del neocolonialismo ejercido por Estados Unidos y la Unión Europea. Seguimos siendo “América para los americanos” (gringos).
Brasil, como miembro de los BRICS, es fundamental para la entrada de otros países de nuestra región, especialmente aquellos que son víctimas constantes del acoso estadounidense a través de intervenciones políticas, golpes de Estado, sanciones y bloqueos unilaterales ilegales. Lula carga hoy con esa responsabilidad, o de lo contrario, con las repercusiones para la región en un momento tan crítico. Una vergüenza la postura de Lula con el veto a Venezuela que históricamente siempre los apoyó. Le dedicare un video solo a este tema pronto.
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