No hablando de lo que no es interesante. Defendiendo la libertad de mirar a otro lado. No tomando la salida perezosa de la indignación. No usando el lenguaje de ellos. Sabiendo que no tienen el poder de destruir nada. Ni de imponer nada.
Reconociendo la potestad interior.
Memoria de Santa Teresa de Jesús.
«El alma es como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas; que […] no es otra cosa el alma del justo sino un paraíso adonde dice Él tiene sus deleites». Moradas I.1.
Qué alegría que por fin van a leer a una escritora brillante, compleja, difícil, erudita y original, y que no escribe con autocompasión, sentimentalismo y buenazgo.
No porque no haya otras como ella, sino porque ustedes no las leen.
Al menos por moda van a leer a Carson.
En esta era de la inteligencia artificial, es urgente distinguir el arte humano de lo que producen las máquinas. Existe una diferencia ontológica, incluso antes que estética, entre el arte y lo que una máquina puede generar mediante cálculos estadísticos a partir de millones de imágenes ajenas. A los algoritmos les falta la chispa de lo humano. Por eso, la Iglesia desea renovar la alianza con los artistas y las instituciones culturales: una alianza para custodiar lo humano.