En 1976 Stevie Wonder ya llevaba 17 discos y los 3 últimos habían llegado al número 1. Había ganado dos años seguidos el Grammy a mejor álbum del año. Solo tenía 26 años.
Parecía difícil superarse.
Pero vaya si lo hizo.
Hoy, en #LaHistorietaMusical. Songs in the key of life.
En los años 70, hubo 200.000 incendios en el South Bronx de Nueva York, y la mitad de los habitantes tuvieron que marcharse de su barrio.
Los fuegos no fueron fortuitos, la mayoría los provocaron los caseros para echar a los inquilinos y cobrar el seguro.
Esta es la historia:
Los Ortiz dormían vestidos por si la casa ardía esa noche. Los Ortiz, o los Brennan, o los Washington, da igual, podría ser un apellido como el vuestro, exactamente igual que el vuestro. Vivían en el South Bronx, en edificios de ladrillo de cuatro o cinco plantas y ningún ascensor, y se acostaban con los zapatos puestos, los niños sobre todo, porque bajar tres pisos en calcetines por una escalera en llamas podía suponer la diferencia entre vivir o morir. Las madres dejaban una bolsa junto a la puerta con documentos, una foto, el dinero que tuviesen, siempre la misma bolsa, lista, como la gente que vive cerca de un frente de guerra. Porque la década del fuego de Nueva York fue un frente de guerra entre la ciudad y sus habitantes.
Desde 1970 hasta 1980 el barrio ardió con la regularidad del amanecer y el anochecer, había días de tres incendios, de cinco, noches con más de quince o veinte. Los niños aprendían a leer el humo igual que aprendían las tablas de multiplicar. 200.000 incendios en diez años, 30.000 al año en los años más duros, mil en una sola noche, la del gran apagón de 1977. Mil incendios.
La versión oficial fue que se quemaban ellos solos, que los propios vecinos, los puertorriqueños y los negros y los irlandeses que aún vivían allí, prendían fuego a sus casas por vandalismo, por drogas, por una especie de pulsión autodestructiva que tienen —que tenemos— los pobres. Los periódicos lo contaban como en un documental de naturaleza. Mira cómo arden. Mira cómo les gusta.
No les gustaba, claro, y esa no fue la causa del fuego. La ciudad estaba en bancarrota y recortó los servicios públicos, también los bomberos. Doce dotaciones del South Bronx fueron eliminadas y si antes podían atacar un fuego en quince minutos, ahora llegaban cuando ya no quedaba nada que apagar.
Así que los caseros hicieron la cuenta, una aritmética muy sencilla: un edificio lleno de inquilinos pobres con el alquiler congelado no valía nada; un edificio quemado valía lo que pagaba el seguro.
Casi un cuarto de millón de personas perdieron su casa. Hay quien dice que más, que llegó a marcharse la mitad de los habitantes del distrito. Nadie lo sabe exacto porque medir con precisión habría significado reconocerlo. Lo que sí se midió es la ceniza. En siete sectores del barrio ardió más del 97% por ciento de los edificios. En Charlotte Street sobrevivió uno de cada treinta. En Soundview, un barrio entero, quedaron nueve casas en pie. Nueve.
Vivian Vázquez Irizarry creció en una de esas casas, en Leggett Avenue. Durante años creyó lo mismo que todos, que la culpa era suya, que algo en su gente, en su sangre, había traído el fuego. Luego fue a los archivos del cuerpo de bomberos, pidió los registros y descubrió que más de la mitad de aquellos incendios no estaban anotados en ningún sitio. Ardió medio barrio y el papel decía que no había pasado nada.
Cuarenta años después, Vivian rodó un documental, se llama Decade of Fire. Nosotros no quemamos el South Bronx, dice en un momento, fuimos nosotros los que lo salvamos. Lo cuenta mirando a su hijo, explicándole por qué ella dormía con los zapatos puestos.
El documental acaba en el presente, y en el presente, quienes no se fueron están descubriendo que el barrio que salvaron ahora es deseable. Que los alquileres se están triplicando. Que en la orilla del río, la misma que miraba a Manhattan, se levantan torres de vidrio con piscina y vistas donde antes había naves y vertederos. Así que viene gente nueva que puede pagar esos alquileres y ya casi nadie se acuerda de los Ortiz, o los Brennan, o los Washington, o de los que tenían un apellido exactamente igual que el vuestro.
"A revolutionary age is an age of action; ours is the age of advertisement and publicity. Nothing ever happens but there is immediate publicity everywhere."
— Kierkegaard
Lamentamos comunicar que en el día de hoy ha fallecido Maricarmen.
"Un día aquí en Madrid, nos fuimos a juntar a defender las casas que nos quieren robar.
Maricarmen no estás sola, nada nos detendrá.
El Sindicato es familia, lo vamos a luchar."
[Efemérides] 🗓️Buenos Aires creó un barrio para conseguir tierra con la que rellenar otro sector de la ciudad.
Así nació Villa Urquiza, fundada el 2 de octubre de 1887.
Antes se llamaba Villa Catalinas y su origen estuvo a varios kilómetros de distancia. 🧵👇
Comienzan los homenajes y festejos por EL SIGLO FOUCAULT.
Dentro de dos semanas se cumple un siglo desde el nacimiento del filósofo francés que transformó la forma en que pensamos la historicidad de los conceptos, las relaciones de poder, la relación entre biología y política.
Comparto uno de los muchos artículos que escribí sobre Michel Foucault. En este hago un recorrido, a vuelo de pájaro, por toda su vida y su obra.
https://t.co/R6Hc8TQLSY
Hoy ocurre un acontecimiento de proporciones inmensas en la historia de la música.
O quizás es solo otro paso más de un troleo más grande que la iglesia que lo acoge.
En una pildorilla de verano de #LaHistorietaMusical, hablemos de John Cage y la obra más lenta de la historia.
¿Para qué sirve el arte?
Muchas personas se han hecho esta pregunta en la historia.
Pero, quizás, mi respuesta favorita la tienen estos edificios en Tirana, la capital de Albania.
En los años 90, Tirana era una ciudad gris. Literal y metafóricamente.
Después de 40 años de dictadura comunista, el ambiente de la ciudad era triste. La confianza en la política no existía y eso se reflejaba en el urbanismo.
La ciudad era un caos, con todos los servicios públicos destruidos.
A la ciudad llegó un nuevo alcalde con ganas de cambiar todo, de devolver la ciudad a sus ciudadanos.
Pero se encontró con un problema.
No había dinero.
No había presupuesto para obras públicas.
No había presupuesto para transporte.
No había presupuesto ni para farolas...
Entonces, ¿qué podemos hacer?, preguntó este alcalde.
Nada —respondieron sus asesores—, solo tenemos dinero para pintura.
Y aquello encendió una idea en su cabeza.
Porque aquel alcalde no era normal.
Aquel alcalde era Edi Rama, artista plástico antes que político.
Pintor y escultor, le habían traído a la política como ministro de Cultura y, después, había conseguido la alcaldía de la capital.
Así que... ¿tenemos dinero para pintura?—pensó el alcalde—pues pintaremos.
Lo primero que hizo fue seleccionar un edificio y planear su repintando... pero no de una forma cualquiera.
Eligió un color muy llamativo, eligió algo muy alejado del gris con el que el Partido Comunista había llenado las calles de Tirana.
Eligió pintarlo de naranja chillón.
Mientras los empleados del ayuntamiento pintaban la fachada, los vecinos salían a mirar y comentaban ¿Estos es una broma.
Es más, un funcionario de la Unión Europea intentó detener esta acción por ir contra la política urbanística europea.
Ante la resistencia inicial, el ayuntamiento decidió hacer una encuesta entre los vecinos...
Y los resultados fueron sorprendentes:
El 55% de los encuestados consideraban que el color elegido era feo o poco agradable.
Pero aquí viene lo interesante...
Para el 85% de la gente, el ayuntamiento debía seguir con el proyecto. Había que pintar las fachadas.
Porque lo importante no era el color, ni el gusto.
Lo importante era que, por fin, algo era diferente. El gris había desaparecido de la calle y había que seguir.
Así que el ayuntamiento se lo tomó en serio y decidió pintar todo el gris.
La capital se llenó de color.
Así, Tirana se convirtió en la ciudad de las fachadas de colores.
Pero lo que nadie esperaba fueron las consecuencias.
Los vecinos de esas casas, las que se pintaban, no las que aún continuaban grises, comenzaron a hacer algo que hasta entonces no hacían... Pagar impuestos.
El habitual 5% de población que pagaba en aquellos impuestos pasaba a rangos del 90% en esos edificios.
Y esto se debía solo a una razón: confiaban en que su dinero servía para algo.
Para convertir la ciudad en una obra de arte.
Pero lo más inesperado de todo fue lo siguiente: En las manzanas con edificios llenos de colores, bajó el número de delitos.
La razón era simple y la dijo el propio alcalde: nadie está dispuesto a robar delante de una obra de arte.
Así que, contestando a la pregunta del principio: ¿Para qué sirve el arte?
Pues para vivir mejor.
Nadie sabe cómo, ni por qué... pero estar rodeado de arte nos hace mejor sociedad, más civilizados, nos hace... ser más humanos.
Y en estos tiempos que todo parece más gris y más oscuro, creo que vivimos la peor crisis de todas: la de la falta de optimismo.
Ahora que nadie piensa que el futuro vaya a ser mejor, de vez en cuando me encuentro con un edificio pintado de colores o con una publicación en redes sociales que me hace la vida mejor.
Y entonces, por un momento pienso en que quizás sí, que esa mínima parte de mí ha resonado y puede que algún día, nuestras calles se vuelvan a pintar de color y cada fachada sea una fiesta.
Si una vez Tirana lo consiguió, ¿por qué no nosotros?
Gracias por leer hasta el final esta historia y, si te ha gustado, me haces un favor si retuiteas, comentas o le das un like.
Tita nunca se fue, Tita siempre está ♾️
Un 3/8 pero de 1999 Elena "Tita" Mattiussi pasaba a la inmortalidad.
Su compromiso, su amor y su dedicación por el club fueron únicos.
I've lived in Argentina for over 18 years. I'm a migrant here. And I want to say it clearly: Samuel L. Jackson's accusation is false.
I'm not speaking from theory. I'm speaking from the experience of having built a life here, of having been welcomed, integrated, of having seen firsthand what it means to be a country made of migrants.
Let's go over some history, since he brought it up:
🇦🇷 Argentina abolished slavery in 1813 with the Free Womb Law, and definitively in the 1853 Constitution — earlier than much of the continent. This is a country built by receiving waves of immigrants from Italy, Spain, the Middle East, Eastern Europe, and today from all over Latin America. Multiculturalism isn't a talking point here, it's the foundation of national identity.
🇺🇸 The United States didn't abolish slavery until 1865, and upheld legal racial segregation (Jim Crow laws) until 1964-65. Less than 65 years ago, that same country had separate bathrooms, schools, and bus seats by skin color.
🇬🇧 England built much of its economic power on the transatlantic slave trade, and its colonial empire left a record of institutional racism across four continents that's still being reckoned with today.
Before pointing fingers, it might be worth looking at your own history. Argentina has its own unresolved issues, like any country — but calling it "the most racist country in the world" isn't criticism, it's misinformation.
You should be ashamed @SamuelLJackson
#Argentina #FakeNews #SamuelLJackson #Migrants #ArgentineHistory
Le reprochan a los jugadores argentinos haberle dado la espalda a la coronación de los campeones del mundo. Maleducados y malos perdedores es lo menos que dicen en la prensa europa y también la estadounidense, parte de la narrativa instalada en el último tiempo, la que ahora los lleva casi a hablar de civilización o barbarie.
Este video lo tomé yo desde la tribuna de prensa. Se los regalo. Lo que vi fue a un grupo de jugadores heridos, con Lionel Messi al frente, de cara a sus hinchas. La coronación, que es hermosa para los campeones (España es un gran y justo campeón) y será inolvidable para Rodri y los suyos y para los hinchas, es una gran puesta televisiva. Ocurre en una porción del campo, de espaldas a más de la mitad del estadio. Y diría que es hasta lógico que así sea (luego, para eso, tenemos la vuelta olímpica). Nadie sabe qué hicieron los franceses en Qatar. Tampoco Argentina reclamó nada. No se reclama pleitesía a los perdedores porque ya bastante tienen con ser perdedores.
El fútbol en la Argentina es de los jugadores y su gente, mucho más que de los protocolos y la televisión, que también existen, por supuesto. Los jugadores argentinos fueron a ponerse de frente a su hinchada. El fútbol en Argentina es más colectivo de lo que creen conocer los cronistas del New York Times o los intelectuales europeos que se asoman a este deporte cada cuatro años.
Hablan de Argentina como individualidad -en contraposición al equipo España- porque no deben haber visto jugar un partido de esta selección en los últimos años. Sólo el que vio lo que armó Lionel Scaloni con Argentina sabe que hizo lo contrario a la idea de que solo sea Messi. Potenció a un equipo, a sus jugadores, a futbolista que podían ser comunes y que se convirtieron en estrellas. Scaloni formó futbolistas de selección. Argentina fue un equipo. No mostró lo mejor en este Mundial y, sin embargo, llegó a la final.
Esos jugadores argentinos tenían la medalla del segundo puesto colgada. Faltarle el respeto a España era sacársela. No me interesa defender todo, no me gustó nada ver a Paredes pelearse en la mitad de la cancha. Somos muchas veces también insoportables y cancheros. Pero, ¿leyeron algún escándalo por el sopapo que Bellingham le pegó al Colo Barco? Ahí estaban entretenidos porque los jugadores mostraron una bandera que reivindica a las Islas Malvinas. Porque cuando ganábamos también éramos los malos.
Somos diversos. Hay de todo. Nosotros también somos Scaloni yendo a calmar a todos. También somos Messi levándonos en la tristeza para abrazar a Yamal. No nos van a hacer creer lo que ustedes quieren creerse. Yo también, como esos jugadores, me hubiera ido a abrazar con los míos, y no estar escribiendo esto en un departamento de Nueva York.
Why we are contractually obliged to support Argentina this Wednesday 🇦🇷🏴
We’ve prepared this official guide so every Scot understands why Argentina’s footballing success is, in several important ways, partly our fault.
Failure to comply would be disrespectful to 130 years of very selective history.