Ley de Tierras
¿Qué efectos económicos puede generar que un ciudadano extranjero compre tierras en la Argentina?
El vendedor recibe dólares. Si esos fondos ingresan al país, representan una entrada de capitales.
Luego el vendedor puede utilizarlos para comprar o construir una vivienda, adquirir un automóvil, invertir en bonos, acciones u obligaciones negociables, depositarlos en el sistema financiero, financiar una empresa o iniciar un emprendimiento. Cualquiera de esas alternativas puede contribuir a la inversión, el crédito, la producción o el empleo.
La operación también amplía la liquidez del mercado y permite que la tierra pase voluntariamente a manos de quien más la valora. No sabemos de antemano qué uso le dará: puede destinarla a producir, desarrollar una actividad turística, construir, conservar un paisaje o preservar ecosistemas y especies. El valor no es únicamente productivo en el sentido comercial.
¿Qué efectos tiene sobre la soberanía?
Ninguno. El comprador extranjero no puede llevarse la tierra: el territorio continúa siendo argentino y permanece íntegramente sujeto a la Constitución, las leyes, los impuestos y la jurisdicción de nuestros tribunales.
Un extranjero puede utilizar esa propiedad en las mismas condiciones que un argentino: ni más ni menos. Para el resto de la sociedad, que el propietario se llame Juan o John no modifica la soberanía nacional.
Esto es distinto de cualquier acuerdo mediante el cual el Estado conceda privilegios jurisdiccionales, inmunidades o excepciones al cumplimiento de la legislación argentina. Allí sí podría existir una cesión o limitación efectiva de soberanía, como ocurrió con las concesiones otorgadas en torno a las bases chinas.
El mal existe y es una condición inherente al ser humano. Tratar de que simplemente no exista más con algún cursito de género bajado desde el estado o alguna palabrita linda repetida por algún munipa y listo es una solución infantil e inútil. Y es inútil porque el estado no puede meterse en el seno de cada familia a regular la génesis de la maldad, aún cuando el estado fuera inherentemente "bueno". Lo que hay que hacer con el mal que existe es erradicarlo. Y eso se logra, de mínima, encerrando DE POR VIDA a todo violador, pedófilo y asesino confirmado, y en lo posible, detectando las conductas de riesgo desde la adolescencia.
Su padre es argentino pero viven en Canarias. Él es fanático de River y ayer, a sus 12 años, pudo ir por primera vez al Monumental.
“LLEVO LUCHÁNDOLA MUCHO PARA VENIR ACÁ Y LLORAR CON RIVER, ES UNA LOCURA”.
Qué hermoso esto. 🥹❤️
⚠️ En los últimos 10 años #River sufrió SISTEMÁTICAMENTE arbitrajes en contra en los partidos más importantes de CADA AÑO
✅ En 2018 y 2019 el equipo se impuso igual
❌ En 2017, 2020, 2021, 2022, 2023, 2024, 2025 y 2026 fue eliminado/perdió
🧵 [HILO] El repaso completo, acá 👇
@cladaco Son otros tiempos,quien carajo tiene diario hoy en dia??. De chico en los 90s llevaba los diarios adentro de la remera y los rompia con mis hermanos viendo jugar a la reserva. Son otros tiempos,la pasion es la misma.Celebro que haya gente ocupada en organizar una fiesta.
Tema entretiempo del Super Bowl. Como argentino, no tengo un carajo que ver. Argentina es rioplatense e hispano-criolla: se formó, en parte, en la llanura y con alpargatas, no en la playa y con ojotas. Buenos Aires era adoquinada y de balcones de hierro, no de palmeras, bananos ni arena. Se crió en tango y folklore, no en ritmos caribeños. Nuestra historia no se forjó como una postal de hamaca y piña colada, sino tierra adentro, entre mate amargo, facón y alambrado, con el gaucho poniendo, lomo al sol, su fuerza de trabajo. Ningún abuelo cruzó el océano en una barcaza de madera podrida pensando en tomar coco frío con pajita y bailar bachata. La llamada hermandad latina es un branding yanqui y Bad Bunny un pelotudo atómico