La presidencia del Consejo de Seguridad no es resultado de una elección, obedece a un estricto y automático criterio de rotación basado en el orden alfabético: rota cada mes entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad (permanentes y no permanentes) y se hace, insisto, por orden alfabético. Entonces a menos de que su gobierno haya sido el que le puso la C a Colombia, el verbo “hicimos”, en esa conjugación particular, sobra.
“Ya no hay que ir a la universidad: las grandes empresas solo contratan gente que resuelve problemas, con o sin título”.
Suena disruptivo, casi inteligente...pero NO
Sí, existe el genio autodidacta que aprende solo, programa de noche, resuelve problemas imposibles y termina en una big tech sin título y la rompe. Pero es una especie infrecuente, casi mitológica y mucho más en nuestro país.
La mayoría de la población es bastante más promedio, y eso no es un insulto: es estadística.
Para la mayoría, la universidad todavía ofrece algo difícil de reemplazar: estructura, método, disciplina, profesores, pares, evaluación, fundamentos y, no menos importante, networking.
Porque aprender importa claro, pero conocer gente, construir reputación, encontrar mentores y adquirir estructura es clave.
Así que no: la universidad no murió, tiene que evolucionar eso sí.
Solo necesita dejar de vender diplomas como destino final y empezar a formar personas capaces de aprender toda la vida y a ser realmente transdisciplinar.
De comprar este discurso ahora tendremos que disculparnos por haber ido a la universidad.
PD: Imagínese esto entonces sin haber terminado siquiera la educación básica...
¡Lo único es el odio! Supongo que este es un mensaje proselitista y no un análisis medianamente serio de las razones del voto por un rival de Cepeda/Petro.
Porque si sí fuera un análisis, y la conclusión es que es solo por odio al presidente, este demostraría la mínima autocrítica de parte de los gobiernistas, que entonces siguen convencidos de que no hay razones fácticas para querer otra cosa que no sea la continuidad. 🤔
Muchas gracias por su respuesta Presidente. Guardaré este tuit, con todo y sus errores gramaticales en la base de datos que tengo con los cientos de tuits que escribió sobre temas internacionales durante su gobierno. Los estoy usando, entre otras fuentes, para escribir un libro sobre la política exterior de su administración. Le anticipo que la tesis central es una que esté tuit suyo solo corrobora: la distancia entre lo que dijo y lo que escribió en esta red y lo que realmente se hizo en su gobierno es inmensa. Ya tendrá oportunidad de leer los detalles.
Y una cosa más: el liderazgo es una cosa que reconocen los otros, no que se se autoproclama.
Me disculpa por no dedicarle más tiempo a contestarle pero comprenderá que tengo que trabajar. Un saludo.
@PizarroMariaJo@IvanCepedaCast Esa no es una propuesta, es una meta. Garantizar medicamentos, citas o procedimientos es a lo que se quiere llegar; la propuesta es explicar cómo se va a lograr eso. No está proponiendo nada porque ya ha dicho en varias ocasiones que el plan es hacer lo mismo que este gobierno.
Atentos. Les cuento lo que realmente ha pasado con la jugadita de suspender al Presidente de la República:
1. Hace unos días Petro iba a presentar la renuncia para poder hacer campaña más abiertamente. Y el Senado se le iba a aceptar hasta el 19 de junio. Analizaron y decidieron que eso no les servía, que en el Senado se enredaba.
2. Entonces apareció un “genio” que les dijo que lo suspendieran hasta el 21 de junio disciplinariamente en la Comisión de Acusaciones de la Cámara, donde el gobierno tiene pleno control.
3. La congresista @GloArizabaleta ofreció su sacrificio para tomar la decisión DE OFICIO. Y pretenden con esta “suspensión disciplinaria” dejarle el camino libre a Petro para que se vaya por las plazas del país alzándome la mano a Cepeda.
Están desesperados.
"Daniel Quintero es un hampón y tiene mucho que explicar": Carlos Carrillo sobre el “tiro en el pie” del Pacto Histórico en campaña #LoMásBlu#MañanasBlu1030
@Mvj111@andresvecino@FPINEDA10@IvanCepedaCast Su plan de gobierno dice todo lo contrario, votar por él es votar por la implementación del plan de gobierno.
Las promesas y firmas en mármol no sirven de nada.
@PauAlejaP@CeciliaLopezM A esto hay que sumar el análisis de riesgo que representa una Asamblea Nacional Constituyente, el riesgo es ALTO a nivel institucional.
Esa no debería ser la ruta para discutir reformas. Tanto énfasis de Petro y Cepeda, genera total desconfianza.
@PauAlejaP@CeciliaLopezM Si, el programa de Cepeda es extenso, le comparto una síntesis que habla del “poder constituyente”, donde queda claro que esto no es una idea suelta, cambiar la Constitución del 91 es el objetivo!
@andresvecino@FPINEDA10@IvanCepedaCast@andresvecino comparto las mismas preocupaciones, sobretodo el riesgo que representa una constituyente.
El plan de gobierno de Cepeda, evidencia que este es un eje central y al cambiar las reglas de juego, no habría contra pesos que impidan destruir el sistema de salud.
Candidato @IvanCepedaCast,
Mi respuesta como un ciudadano que se considera del centro político.
Si usted dice que comprende las críticas justas que se han hecho al gobierno actual:
¿Po qué no le hemos escuchado una sola crítica a la reforma a la salud o hacia la forma como se tramitado? ¿Por qué usted, un defensor de DDHH no ha hablado sobre la violación sistemática al derecho a la salud de este gobierno?
¿Por qué no le hemos escuchado críticas a la corrupción generalizada en este gobierno?
¿Por qué no nos explica su ambigüedad sobre la constituyente y su ataque inicial al proceso electoral?
¿Por qué usted no ha dicho nada ante la difusión de mentiras y noticias falsas por parte del presidente y sus miembros de gobierno?
Cuando se vota por un candidato, más que por la persona, yo voto por su propuesta para el país. De esa propuesta, y de sus palabras promoviéndola, es seguir con las del gobierno Petro, hacer una Constituyente con un proyecto de ley que propone cambiar el modelo económico, quita la independencia de BanRep ente otros puntos, seguir acabando la salud, su desprecio por el conocimiento, las cifras y la administración pública, seguir con más subsidios sin calculadora en mano que afectan el gigante déficit fiscal… solo para nombrar pocas.
Parece un mensaje más en medio del delirio y la pérdida de la razón, pero no lo es. El presidente Petro está, de manera sutil y cobarde, reclamándoles a los enfermos crónicos de Bogotá por usar medicamentos: a los hipertensos, a los diabéticos, a los enfermos de cáncer y a quienes padecen enfermedades raras, etc.
Son los mismos a los que sus políticas de salud (de muerte, la verdad) han afectado grandemente. Ahora los llama "drogadependientes".
Este mensaje es una burla, una canallada, una muestra de desprecio por millones de ciudadanos vulnerables y sus familias.
@petrogustavo
@petrogustavo Heráclito criticando a Aristóteles un siglo antes de que naciera. Definitivamente estamos ante un gran descubrimiento: además del eterno fluir, Heráclito logró viajar en el tiempo.
Cosas del café. ☕️
Comparto columna sobre las decisiones que debemos tomar estos días en Colombia. Nos estamos jugando mucho más que ue la selección entre dos personas. Nos jugamos la defensa de la constitución, la viabilidad del estado, la del sistema de salud, la de la seguridad ciudadana, la de la estabilidad energética.
Vía @ElTiempo
https://t.co/SQMXWhSfRQ
Miénteme, Cepeda.
La literatura, el cine y la música están llenos de historias de amantes despechados que suplican una mentira dulce para no enfrentar lo que ya saben. “Miénteme aunque sea por piedad”. “Lie to me”. “Love the way you lie”. La escena es siempre la misma: alguien sabe que lo engañan y, aun así, necesita oír la mentira para sobrevivir la realidad.
Eso es exactamente lo que una parte de Colombia le está pidiendo hoy a Petro y a Cepeda. Saben que la Constituyente sigue viva, pero necesitan que les digan lo contrario. Suplican que les mientan. Quieren una anestesia psicológica, una explicación apenas plausible para continuar apoyándolos sin sentir que se traicionan a sí mismos.
Durante meses, Cepeda y Petro promovieron la idea de una Constituyente. Hubo discursos, activismo, recolección de firmas y la promesa de refundar el país para sacar adelante las grandes reformas. Nunca fue una teoría conspirativa de la oposición. Fue una apuesta política explícita.
Hasta que perdieron la primera vuelta. Entonces llegó la retirada. O la supuesta retirada. Y digo supuesta porque Petro ha sido deliberadamente ambiguo: no dice que la constituyente queda cancelada, sino “suspendida”; porque la constituyente sigue apareciendo en el programa de gobierno de Cepeda; porque ni siquiera existe un desistimiento formal ante la Registraduría; porque no han destruido las firmas.
La derecha no les cree nada. No les creen por defecto, pero además porque Petro ya había prometido solemnemente, firmado en piedra, que jamás convocaría una constituyente. Para ese sector, cualquier promesa de Petro o Cepeda sobre la constituyente nace muerta.
El fenómeno interesante está en el centro y en la izquierda. Saben perfectamente que la amenaza de la constituyente sigue viva, pero necesitan creer en algo, así sea una mentira. La mentira les permite reducir la incomodidad sin obligarlos a cambiar de bando o de identidad.
Necesitan una frase que les de una salida. Algo que les permita decir: “bueno, tal vez no quiso decir eso” o “bueno, al menos dijeron que se suspendía” o “bueno, al menos lo prometieron”. Es una especie de disonancia cognitiva que les deja acomodar en su cabeza dos ideas que no caben juntas: el miedo a la constituyente y las ganas de votar por Cepeda.
En todo caso, lo cierto es que el proyecto quedó guardado mientras pasa la segunda vuelta. Si gana Cepeda, en la mañana del 22 de junio amaneceremos oyendo que el pueblo ya habló y que la constituyente continúa por mandato popular. Y entonces la mentira dulce de hoy dejará de ser canción de despecho para convertirse en programa de gobierno.
De acuerdo, es una idea muy tonta. 🤦🏻
Ahora, hay un largo trecho entre uba propuesta central de una campaña, como una Constituyente, planteada durante meses (o años), mencionada a fondo en el programa de gobierno, con acciones concretas como la recolección de firmas, y una idea tonta lanzada sin rigor en una entrevista de 2025, que no está en el PDF programático ni se volvió a mencionar.
Y no estoy en campaña por ninguno, porque votaré por el que creo que es 'menos peor', no esperaré mucho de él y aún así creo que va a decepcionarme. Pero hay niveles...
Deje de hacer política que eso es ILEGAL !!!!
Pero superado eso, diga verdades y no mentiras !!!
1. Nadie dejó una deuda de 70 billones por subsidiar hidrocarburos. Usted generó casi 50 billones de déficit por su decisión de no subir el precio del ACPM desde el inicio de su gestión. Hay trinos suyos que respaldan esto !!
Y con respecto a la gasolina, se dejó todo presupuestado mientras usted cerraba el diferencial de precios de dicho combustible. Conclusión: DICE MENTIRAS !!
2. Yo no contraté ningún crédito con el FMI !!! Pero si lo hubiese contratado (que no fue así) es 7 veces más barato que las formas de contratación de deuda que usted tiene hoy en el país. Usted ha aumentado el costo de la deuda en un 100% con respecto a inicios de 2022 !!! Su manejo macro NO ES CREÍBLE !! .
Conclusión: dice mentiras y esconde sus desastre
3. Usted recibió una deuda de 800 billones y la volvió más de 1215 billones !!! Creció un 50% en solo tres años y medio!! . La razón es que en los últimos dos años usted aumentó el déficit primario más de diez veces !!! El derroche de su gobierno es monumental. Por tanto luego de que yo había logrado en dos años y uno de ocampo, bajar la deuda a un nivel inferior al mínimo de regla fiscal y bajar el déficit hasta casi lograr superávit primario, usted en solo dos años devolvió todo y nos tiene en el peor nivel de déficit y deuda en la historia de colombia
CONCLUSIÓN: vuelve y dice mentiras y esconde su fracaso de ser el campeón de la deuda en toda la historia de colombia 🇨🇴
Y finalmente los datos de pobreza son falsos también.
Parece usted dedicado a las fake news y no a gobernar. Pero tranquilo, llegaremos pronto a corregir su desastre.
El autogol de Cepeda.
Algún día, cuando se escriba el manual de lo que jamás debe hacerse en una campaña presidencial, la cruzada de Iván Cepeda contra la camiseta de la Selección Colombia tendrá capítulo propio, y no tanto por malvada sino por torpe. En plena segunda vuelta, a puertas de un Mundial, su campaña miró a Abelardo de la Espriella vestido de amarillo y creyó ver una oportunidad para denunciar oportunismo. Pero lo que hizo fue tomar el símbolo más emocional y transversal del país y entregárselo en bandeja de plata a su rival.
El error viola la primera regla de la guerra simbólica: no se prohíbe lo que no se puede controlar. La camiseta está en las calles, en los bares, en las vallas publicitarias y en las fotos familiares. Estamos en temporada de Mundial y medio país anda de amarillo sin que eso signifique adhesión a nadie.
Ahí se produjo algo más poderoso que el simple efecto Streisand. Primero, prohibir la camiseta la volvió más visible y deseable. Segundo, miles de personas inundaron las redes con la camiseta puesta como muestra de apoyo a Abelardo, pero también por rebeldía, porque a nadie le gusta que le digan cómo se puede vestir. Y tercero, lo más grave: desde que Cepeda la convirtió en campo de batalla, cada colombiano de amarillo empezó a parecer abelardista, aunque no lo fuera. Una valla publicitaria, un niño con la diez de James, una señora yendo a votar de amarillo, todo quedó teñido de un color político que nadie eligió. Cepeda quiso quitarle la camiseta a Abelardo y terminó haciendo parecer abelardista a medio país. Ninguna campaña compra semejante omnipresencia, y él se la regaló gratis.
Esa reacción no fue casual. El problema de fondo fue una mala lectura del símbolo. La campaña de Cepeda trató la camiseta como si fuera una pieza de propaganda, cuando para millones de colombianos es una emoción compartida. La camiseta remite al fútbol, al Mundial, a la familia reunida frente al televisor, al orgullo nacional y a una forma simple de pertenecer a algo común en un país fracturado. Judicializarla en ese contexto no parecía una defensa de la neutralidad, sino un regaño contra la gente que quiere ponerse la camiseta de Colombia.
Por eso la reacción fue tan inmediata. A la gente le gusta “la Sele”, le gusta vestirse de amarillo y le molesta que una campaña pretenda administrar ese símbolo. Además, en un país donde la camiseta ha sido usada una y otra vez por políticos de distintos sectores, prohibírsela a un solo movimiento difícilmente se lee como equilibrio institucional. Suena más a persecución.
La prohibición, además, abre absurdos imposibles de explicar. ¿Quién es “miembro” del movimiento de Abelardo, y cómo se prueba, con un carné, con un trino? Si un jugador de la Selección simpatiza con él, ¿debe abstenerse de vestirla en el Mundial? Esa clase de orden no pacifica nada, sino que ridiculiza a la autoridad, y el beneficiario natural es quien puede presentarse como víctima del exceso. Por eso resultó tan revelador que Cepeda celebrara el fallo en redes, celebrando en público la medida que más daño le hacía a su propia candidatura.
Las campañas torpes pierden por falta de inteligencia, pero sobre todo por falta de intuición popular. Ven una infracción donde la gente ve una emoción. Ven un símbolo contaminado solo porque no lo controlan. Cepeda quiso impedir que Abelardo se apropiara de la camiseta y terminó haciendo exactamente eso. Le fabricó una causa, le regaló una bandera y le puso al país entero el uniforme de su campaña.