Traigo buenas noticias.
Esta es la Contrarreforma de la Libertad. Con ella, salvamos el ahorro, la devolución de saldos y el futuro pensional de mi generación.
Es la reforma de #NoConMiAhorro
Le hago entrega formal del articulado a los congresistas que quieran defenderla.
Eso sí, necesitamos radicarla con urgencia. Debe aprobarse antes de abril.
Mi opinión sobre esto:
No me voy a pensionar.
Mensualmente pago como independiente mi planilla de seguridad social y decidí ahorrar mi pensión en fondo privado porque no creo en la estafa piramidal de Colpensiones.
Ahora será OBLIGATORIO que mis ahorros vayan a Colpensiones.
Petro me robó la libertad como ciudadano de decidir donde ahorro mi pensión.
Nada que hacer.
No hay de otra. Me toca seguir cotizando, pero lo veré como un impuesto más que le pago al Estado y no como un ahorro pensional, porque es un hecho, si llego a los 62 años, Colpensiones en 30 años no tendrá fondos para pagar pensiones de millones de viejos que habrá en el país y que serían la gran mayoría.
En fin, el Estado, como siempre, nunca pierde. Siempre perdemos los ciudadanos.
Más bien es la oportunidad de empezar a ahorrar y aprender a hacer inversiones para la vejez, porque dejarle mi futuro al Estado es una mala inversión.
La Corte Constitucional APROBÓ la reforma pensional de Petro.
Aunque desde #NoConMiAhorro luchamos incansablemente, hoy perdimos millones de colombianos.
La Corte avaló una clara confiscación al ahorro y devolvió apenas 9 artículos intrascendentes.
El gobierno deberá presentar la contrarreforma. Todas nuestras esperanzas están allí.
Entonces, en el gobierno Petro le recortaron el 70% del presupuesto al ICETEX y dejaron a más de 180.000 jóvenes sin subsidio a la tasa de interés de sus créditos, mientras la plata que era para educación terminó financiando contratos por $10.000 millones para propaganda, a través de Inravisión.
Y de esos $10.000 millones, $6.362 se fueron para pauta justo en plena campaña electoral.
La plata de la educación terminó financiando bodegas petristas al servicio de la politiquería.
Una vergüenza que raya en lo criminal