🚩Prepárense para acostumbrarse al estilo del próximo presidente de Colombia: la improvisación y la ignorancia absoluta sobre el funcionamiento del Estado.
Al parecer, @ABDELAESPRIELLA apunta a ser el primer bufón de la nación. Primero anunció como un hecho que se posesionaría en una guarnición militar, al tiempo que los medios rápidamente lo dieron por sentado. Posteriormente, al darse cuenta de que la logística de la posesión es una competencia del gobierno de @petrogustavo y de que, constitucionalmente, la posesión presidencial se realiza ante el Congreso de la República, siendo el Legislativo el competente para establecer ese procedimiento, su “equipo” de “empalme” procedió a preguntar y a solicitar conceptos sobre si la barrabasada que profirió @ABDELAESPRIELLA era posible o no.
Estamos ante el “estilo” de gobierno del presidente del show y del circo mediático: primero anuncia y después pregunta el cómo, el porqué y el cuándo de las cosas.
Esto ocurre cuando se elige un presidente por videos hechos con inteligencia artificial y no por propuestas ni por un proyecto de país.
Las ETS son "comunes" en homosexuales porque se hacen exámenes y obvio hay diagnósticos, en cambio en el mundo heterosexual no se preocupan por hacerse pruebas y pueden vivir con la enfermedad sin saber que están enfermos jajaja
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.