Medellín no tiene mar, pero le sobran quebradas. Decir “sobran" es una exageración, porque ahora hay muchas menos que el siglo pasado, pero la relación de los medellinenses con el agua es tan importante como la que tienen con las montañas que conforman este valle que habitamos, montañas desde las que bajan, a veces mansas a veces furiosos, los arroyos que, en últimas, alimentan el río que parte la ciudad en dos. Hemos cubierto quebradas para andar sobre ellas, delimitado otras para bañarnos en ellas y secado algunas para servirnos de ellas, pero también ellas, berrinchudas, como dijo Fernando Vallejo, se han rebelado frente a nosotros, demostrando su poder. ¿Que hemos aprendido en más de 300 años conviviendo con las aguas de la ciudad? ¿Qué lecciones tenemos pendientes?
“Medellín hace aguas", escrito por Ignacio Piedrahíta, hizo parte del número #UC139, en mayo del 2024, y es un texto de #PorLasRamas, la selección ambiental del proyecto #MDE350. Léalo aquí: https://t.co/0Xwv0orez4
Fotografía:
Archivo fotográfico de la @BPPiloto. Anónimo, 1920.
🧐 ¿Por qué la tierra sigue siendo el epicentro de los conflictos y la violencia en Colombia? 🇨🇴
En esta nueva entrega de #ConversacionesUdeA, nos sentamos a dialogar con Gerardo Vega, exdirector de la Agencia Nacional de Tierras y experto en restitución, sobre una problemática histórica que nos toca profundamente: «Tierras: causa y efecto de fenómenos violentos».
Junto a él analizamos tres coyunturas clave que marcan el panorama actual: La reciente aprobación de la Jurisdicción Especial Agraria por parte de la Corte Constitucional; el balance de los 15 años de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras y las alarmantes cifras de asesinatos a líderes sociales y defensores del territorio, donde Antioquia, lamentablemente, ocupa los primeros lugares.
¿Qué nos falta para saldar esta deuda histórica y romper la maraña burocrática?
📺 Te invitamos a ver la entrevista completa y unirte a la reflexión aquí 👉 https://t.co/VDG8i6AnWN
El periodista @udsnoexisten publica un compendio de pequeños relatos sobre anécdotas poco conocidas en el mundo del fútbol con la intención de revivir la chispa de un deporte cada vez más dirigido por los negocios https://t.co/0O7ZN8RAXN
🖋️ @STrianaS
“¿Qué opinas, Juane?"
“Llegan bien, pero les falta un poco más definición".
Cualquier persona que haya jugado videojuegos de fútbol a principios de los 2000 reconoce esta icónica frase de los juegos de Gomito58, las versiones pirata de Winning Eleven y Pro Evolution Soccer en las que se podía jugar con Medellín, Nacional o la selección Colombia, así los japoneses de Konami jamás hubieran escuchado del ‘Camello' Serna. Jaime González es el nombre real de Gomito, el héroe de tantos niños que, sin él, no habrían podido jugar el clásico paisa en el play 1 con los vecinos de la cuadra.
Conozca su historia aquí: https://t.co/wQQS6E53Nd
Los juegos de Gomito hacen parte de la exposición “Campo en Juego: Fútbol, vida, barrio”, organizada por la Universidad @EAFIT con la investigación y curaduría de Universo Centro. Si quiere volver en el tiempo y hacer goles con el Tino Asprilla y el Pibe Valderrama, los esperamos en el Centro de Artes de la Biblioteca Luis Echavarría Villegas de la Universidad EAFIT. Entrada libre.
Para las hombres de la clase alta colombiana del siglo XIX, tener un buen trabajo y una fuente de ingresos estable era una de las prioridades no solo para la subsistencia, sino para conseguir esposa. Eusebio Liborio Caro Tobar fue uno de estos hombres y buscó hacerse rico con la industria del añil para poder casarse con su enamorada, Susana de Narváez Guerra. Sin embargo, muy pronto entendió que los negocios no eran lo suyo y en sus cartas a su madre y su hermana dejó claro que a lo que vino a este mundo no fue a hacer plata ni volverse poderoso, sino a amar sin medida.
"Yo no nací sino para amar", un texto de Paula Andrea Marín Colorado que usa fragmentos de las cartas que se conservan en el Fondo Holguín y Caro, del Instituto Caro y Cuervo (Bogotá), nos da un vistazo a las mentes y los corazones de los hombres y mujeres que lucharon, así fuera en silencio, contra una sociedad que les exigía reprimir al máximo sus emociones para evitar mostrarse como “personas vulgares y maleducadas". Léalo aquí: https://t.co/2BXCYYviKc
Ilustración: Hansel Obando.
Los recuerdos de Semana Mayor en la infancia, que de mayor pierde la gracia; una parroquia que sale de toda la semana en un día para irse a Coveñas con la plata de la limosna; procesiones sin figuras de santos sino con pingüinos de Bon Ice; sueños con un Barrabás verdolaga, y curas que mandan mensajes de texto mientras escuchan las confesiones. Todo eso hace parte de nuestro "Pentateuco", que podría ser considerado apócrifo, pero nunca blasfemo.
Lea los cinto textos sagrados aquí: https://t.co/FPZwEQ3yiX
SERVICIO SOCIAL
Si usted es de los que baila carranga bien pegado en el Parque Berrío, le contamos que, debido a las obras de remodelación, la parranda cambió de lugar y ahora son las lozas del Parque Bolívar las que reciben el azote de los zapatos recién embetunados y los tacones gastados. Los tríos, duetos y cuartetos musicales los esperan con ansias. ¡Por allá nos vemos!
No me sorprende que Medellín sea una ciudad tan popular para los “nómadas digitales”: aquí todo está dispuesto para vivir la fantasía del individualismo: no importa dónde estés, todos los lugares son lo mismo porque el centro del universo eres tú. https://t.co/F9Fm47leWR
Mi columna de El Espectador: La suma ideológica.
Tire el lápiz sobre el mapa y donde caiga verá el crecimiento del Pacto histórico.
https://t.co/hcn6i6ONKk
A Medellín no le cabe:
Un carro más.
Una moto más.
Un extranjero maloso más.
Una maratón-carrera más.
Una iglesia más.
Un vendedor informal más.
Un limpiador de vidrios en semáforos más.
Una facultad de Derecho más.
Un gimnasio más.
Un pasacalle-pancarta de CREEMOS más.