El principal requisito para ejercer un ministerio cristiano es el carácter. El talento y los dones pasan a segundo plano, aunque también son importantes. Pero jamás reemplazan la vida cristiana ejemplar.
La Iglesia no es un meteorito gigante que debe “impactar” a las naciones, es una semilla, la más pequeña de todas, que se siembra por todas partes, por toda la tierra, y da fruto a su tiempo.
“El sembrador salió a sembrar”.
Madurar es dejar de hacer a otros responsables de nuestras emociones ,
Me hicieron …
Me dijeron ..
Ellos hicieron … pero yo crecí
Ellos dijeron … pero yo construí
Cada día de tu vida el Espíritu Santo seguirá predicándote sobre lo que el Padre siente por ti.
“Eres mi hijo amado, y produces placer en mi corazón”.
¿Ya escuchaste esa prédica hoy?
Creo que en muchos aspectos, fuimos llamados como Abraham.
Fuimos llamados a abrir un camino nuevo para toda una generación.
Tal vez nadie te abrió un camino o te bendijo, pero Dios si lo hizo, y ahora te está llamando a hacerlo tú por otros. ¡Bendice!
¡Padres de la fe!
He descubierto que es más fácil ser un siervo (que ejecuta una tarea) a ser un padre (que se compromete con una persona).
Jesús no solo fue un líder que predicó cada semana en sus reuniones, fue un Papá que caminó con sus discípulos y se comprometió con ellos.
@mgsennewald
Señor, si llevaras un registro de nuestros pecados, ¿quién, oh Señor, podría sobrevivir?
Pero tú ofreces perdón, para que aprendamos a temerte.
Yo cuento con el Señor; sí, cuento con él. En su palabra he puesto mi esperanza.”
Salmos 130:3-5 NTV
Nunca te des “el lujo” de que tus heridas no te dejen reflejar el tipo de Iglesia por la que Jesús murió.
Tus heridas y procesos no son una excusa para reflejar una versión distorsionada de la Iglesia.
Deja que Jesús sane y te levante como un reflejo de Su Iglesia.
La obediencia a Dios no nace del esfuerzo humano.
Un corazón que ama a Jesús fácilmente decide obedecerlo.
Examina tus motivaciones detrás de la decisión de seguir y obedecer a Dios.
“El que no me ama, no me obedece”.
— Jesús. (Jn. 14:24 NTV).