Si Chadwick no es imputado con toda la evidencia existente en su contra es EVIDENTE la protección de @FiscaliadeChile y le dice a todo el país q no podemos creer ni confiar en la justicia chilena.
Que no exista garantía de justicia en Chile es una invitación al crimen organizado.
🔴 Masivo banderazo en rechazo a la ultraderecha y sus representantes en el gobierno:
Miles de mujeres se movilizan contra lo que consideran un retroceso en sus derechos sexuales y reproductivos, y en defensa de una vida libre de violencia y de prácticas que califican como tortura.
Y CHADWICK mandó a HERMOSILLA, y HERMOSILLA mandó a GUERRA…
«Si el ministerio público quisiera imputar a Chadwick el delito de tráfico de influencias, debería haberlo hecho antes de hoy viernes 31 de julio 2026, pues hoy prescribe el caso, dado que Manuel Guerra dejó de ser funcionario público un día como hoy en el año 2021»
Andrés Chadwick encarna una de las formas más obscenas del poder en Chile: esa que no necesita mostrarse todo el tiempo porque ya está incrustada en la maquinaria del Estado, en los tribunales, en los partidos, en los pasillos donde se deciden favores y se reparten silencios. Su nombre vuelve una y otra vez en el caso Hermosilla no como accidente, sino como síntoma. Síntoma de una elite que aprendió a moverse por la institucionalidad sin respetarla, a usarla sin servirse de ella y, sobre todo, a protegerse entre sí cuando la evidencia comienza a aflorar.
Lo grave no es solo que Chadwick aparezca asociado a conversaciones, gestiones y vínculos que comprometen su figura pública. Lo grave es lo que representa: un estilo de poder que ha operado durante décadas como si el Estado fuera una propiedad privada administrada por una red de lealtades personales. Ese es el corazón del problema. No estamos frente a un político aislado ni ante un abogado demasiado entusiasta. Estamos frente a una cultura completa de captura institucional, donde llamar a un fiscal, intervenir una causa o mover una influencia no parece una anomalía, sino una práctica de rutina.
Luis Hermosilla fue el engranaje perfecto de ese sistema podrido. No un simple intermediario, sino el operador de una clase que convirtió el acceso en poder, el teléfono en herramienta de presión y la relación personal en moneda de cambio. El caso lo exhibe con brutal claridad: cuando un abogado puede aparecer al centro de maniobras que mezclan política, justicia y negocios, el problema ya no es su astucia. Es la debilidad de un país que permitió que ese tipo de figura creciera hasta volverse indispensable para los poderosos.
Y Manuel Guerra completa el retrato más indignante: el de una Fiscalía que, en lugar de ser muro de contención, puede transformarse en pasillo de salida para los influyentes. Si un fiscal de su rango termina rodeado de sospechas sobre coordinación indebida, beneficios y decisiones que favorecen a terceros, entonces el mensaje para el país es devastador. La ley no está fallando por exceso de severidad; está fallando por desigualdad. Se endurece con los débiles y titubea frente a los cercanos al poder.
La lentitud de todo este proceso es, en sí misma, una forma de violencia institucional. Cada demora, cada reserva excesiva, cada investigación fragmentada, cada diligencia que no llega, refuerza la sospecha de que hay nombres demasiado pesados para ser tratados con la misma urgencia que el resto. Y cuando esa sospecha se instala, la justicia deja de parecer imparcial y empieza a parecer administrada. Eso es intolerable en cualquier democracia que pretenda tomarse en serio.
El caso Hermosilla no solo expone eventuales delitos. Expone una élite que se creyó por encima de la regla común. Una élite que habló de república mientras practicaba el amiguismo, que invocó la institucionalidad mientras la perforaba desde dentro, que predicó orden mientras tejía redes para torcerlo. Chadwick, Hermosilla y Guerra no son episodios aislados de una trama menor. Son la radiografía de un poder que se acostumbró a no rendir cuentas.
Y ahí está la verdadera ofensa. No en la existencia de poder, que siempre la hay. Sino en la convicción, todavía demasiado viva, de que en Chile hay poderosos que pueden ensuciarlo todo y aun así seguir caminando como si nada. Ese es el escándalo mayor: una democracia donde algunos caen con rapidez, mientras otros siguen flotando sobre la ley, protegidos por la densidad de sus contactos y por la cobardía de las instituciones que deberían frenarlos.
…pero no olvidar, que los tres, siempre han usado corbata.
@MisColumnas
A propósito que hoy prescribe el eventual delito de tráfico de influencias en contra de Chadwick
- ¿Tiene susto de ir a la cárcel eventualmente?
- No... esa pregunta no corresponde
🔴 El tiempo se agota: eventual delito de tráfico de influencias de Andrés Chadwick estaría por prescribir.
"Si la fiscalía quisiera imputarle a Andrés Chadwick y formalizarlo por tráfico de influencias, que podría ser una posibilidad, ese delito está a punto de prescribir (...). Manuel Guerra dejó de ser funcionario público el 31 de julio de 2021 (...) y esos delitos prescriben en cinco años (Nicolás Sepulveda).
🔴 Camila Vallejo lo dijo claro: si ella hubiera suspendido una sola vocería de los lunes, "la habrían hecho pebre". Hoy ya ni siquiera hay vocerías de los lunes y casi nadie lo cuestiona. La exigencia democrática no debería depender de quién gobierna.
Karen Rojo logra que tribunal abone a su condena los años cumplidos en Europa. Resumen: estará presa menos de un año en Chile. Acá lo explicamos hace 2 semanas junto a @Freddy_Stock (y también vimos la vida y obra de un ser de luz: Miguel Ángel Calisto…) https://t.co/tXzjjpwYBs
Kast se alineó con Trump, se sumó al Escudo de las Américas y abrió la puerta a acuerdos por minerales estratégicos. Pero Washington igual aplicó una sobretasa de 12,5% a Chile.
¿Alianza o subordinación?
https://t.co/19PN04FF3o
¿Que pasó aquí?
La cuenta @aprachile publicó un tweet con el video del rescate del trío de la nieve, pero era un post de carabineros de Chile.
Si el CM es el mismo de APRA y carabineros de Chile, estaríamos frente a un tremendo escándalo de la policía chilena.
"Les dieron un baile total".
"Ese Leandro Paredes es un picapiedrero busca pleito de quinta que entra a pegarle a todo el mundo".
Carlos Antonio Vélez sobre Argentina en la final contra España.
🔴 Hassan Akram rebate a Tomás Mosciatti: "Dice que Chile es más restrictivo que la OCDE en materia laboral. Y es cierto: ningún país nórdico tiene salario mínimo. Pero no lo tienen porque tienen una negociación colectiva ramal fuerte y sólida para determinarlo”