Padre Todopoderoso, ante Ti acudimos con fe inquebrantable. Señor, ¿hasta cuándo este sufrimiento que agobia a nuestra amada Venezuela? Te rogamos, escucha nuestro clamor y extiende tu mano protectora sobre cada hogar. Que la luz de Tu justicia ilumine nuestro camino. Amén.
@yosoyretrotv En vez de estar perdiendo tiempo con estas estupideces. Dediquen su tiempo a mejorar la calidad de vida de su Familia y a educar a sus hijos. He dicho.
Crónica de una eliminación anunciada @leones_cbbc
No me gusta repetir diagnósticos, pero cuando el error es estructural, insistir no es terquedad: es obligación.
La caída de los Leones del Caracas tiene responsables claros y no están escondidos. Están perfectamente identificados, de arriba hacia abajo: gerencia, cuerpo técnico y jugadores.
Comencemos por la cúspide. Este año, tras el cambio total del alto mando, el equipo más grande del país quedó a la deriva. El nombramiento de Juan Cristóbal Coronil como presidente no solo generó incertidumbre, sino alarma. Bastó escucharlo en un podcast ampliamente conocido del béisbol venezolano para entender que el problema no era de forma, sino de fondo: desconocimiento absoluto del entorno, de la liga y del peso histórico de la institución. Cada declaración fue una señal de alerta. Cada frase, una confirmación de que el timón estaba en manos inexpertas.
La esperanza, entonces, se trasladó al gerente deportivo. Pero allí llegó el segundo error mayúsculo. Luis Sojo, hombre de béisbol sin discusión, fue traído como salvador de un proyecto que pedía modernidad, planificación y resultados. Es cierto: Sojo ganó un título como manager de los Navegantes del Magallanes. Pero también es una realidad que, desde su retiro como jugador, su historial como manager de la selección nacional, de Magallanes, Tigres de Aragua, así como sus experiencias como dirigente en la liga mexicana y la liga dominicana, ha estado marcado por más fracasos que éxitos. A ello se suma su etapa como gerente de Tiburones de La Guaira, también sin resultados. Los Leones, huérfanos de criterio en ese cargo, apostaron por alguien cuyo recorrido reciente no respaldaba el presente que exigía Caracas. Dos cargos clave, dos fallos graves.
El tercer error fue sostener un matrimonio roto. José Alguacil fue campeón, sí. Pero también es cierto que su relación con la afición se quebró hace dos temporadas, se deterioró la pasada y llegó prácticamente rota a esta. Aun así, con Henry Blanco disponible en el mercado, la gerencia decidió continuar con Alguacil, amparándose en una promesa: traer a Salvador Pérez.
La promesa se cumplió. El liderazgo, no.
Tras su primer hit y su jonrón con el uniforme de los Leones, Salvador asumió un rol que no le corresponde: el de capitán moral de una afición que tiene todo el derecho a protestar. Regañó al público por cuestionar decisiones erráticas en el terreno, una importación pobre y un pitcheo insuficiente. Y allí quedó claro que el problema no era solo técnico, sino de lectura del contexto. Caracas no aplaude por decreto. Caracas exige por historia.
El desenlace era previsible. Los Leones cuentan con uno de los mejores talentos criollos para iniciar una temporada con ilusión, pero otra vez se creyó —con soberbia— que eso bastaba. Los que conocemos esta liga lo sabemos de memoria: sin pitcheo no se llega a ninguna parte. Nunca. En ningún formato. En ningún año.
Por eso esto no es una sorpresa. Es una crónica de una eliminación anunciada, aun cuando la temporada está por terminar.
Y antes de cerrar, los jugadores también deben mirarse al espejo. Da vergüenza ver la forma en que se ha competido en muchos tramos del campeonato. Un manager influye, sí, pero el profesional responde en el terreno. Errores defensivos imperdonables, corridos de base infantiles, juegos regalados y una actitud que en ocasiones roza el desgano. Esta camiseta pesa. Y no todos parecen entenderlo.
Si sumamos gerencia sin rumbo, decisiones equivocadas, un cuerpo técnico desgastado y jugadores que no han estado a la altura, el resultado es uno solo: fracaso.
Queda “sufrir”, como siempre, y esperar otra temporada.
Pero no una más de maquillaje y excusas.
Una donde cambien cosas de verdad: desde la gerencia hasta varios nombres que no merecen volver a vestir el uniforme de los Leones del Caracas.
Porque la historia no perdona la mediocridad.
Y la afición, mucho menos.
@FerAlvarez Tremenda arrechera, a altas horas de la madrugada me saco del juego; la interrupción de la energía electrica. Saludos desde Venezuela. Un Abrazo fraterno.
Viendo el juego por Televen desde Mi Cónuco en el Rancho Rosa Amelia, en la carretera nacional Villa de Cura San Juan de los Morros. Buena transmisión. Saludos.
@Canal_Televen Viendo el juego por Televen desde Mi Cónuco en el Rancho Rosa Amelia, en la carretera nacional Villa de Cura San Juan de los Morros. Buena transmisión. Saludos.