Se siente como un pez fuera del agua que fue puesto contra el cemento a cocinarse bajo el sol. Desde que llegó, la sensación hubo persistido — como el olor a nicotina impregnado en sus prendas. Si bien no esperaba arribar a un lugar transitado, ruidoso y pendenciero, +
un pequeño cenicero de cerámica del bolsillo y lo acomoda en el marco, le da toques a la ceniza para que caiga.
Ante la última pregunta, la vuelve a ver. En sus ojos está el reflejo de las lámparas del interior.
Es imposible saber si miente. "No. Es un viejo hábito".
humo, voltea la cabeza hacia afuera, ni siquiera permitiendo que sea un fumador pasivo.
"Quizás". Levanta las cejas y vuelve a fijarse en él. "Aún así, dieciocho años son nada. Estás en la flor de la juventud".
Habla como si tuviese cincuenta.
Y eso es lo que pasa cuando ya tienes la corteza prefrontal desarrollada: comienzas a entender muchas cosas de la sociedad y a resignarte.
La reacción de Addison tampoco conmueve sus ojos imperturbables, que usa para seguir sopesándolo. Cuando toma una calada y exhala el +
Sí, recepta las motas olfativas del brebaje aún cuando está bien alejada de la hornalla. Hay una mezcla variopinta de olores, lo cual podría estar relacionado con la edad senil de la edificació, puesto a que las cocinas modernas solían depender de una campana. Aquí, en vez de +