Nadie habla de lo difícil que es extrañar en silencio. Sonreír en público y desmoronarte cuando llegas a casa. Ver algo que le hubiera encantado y no tener a quién enviárselo. Tener mil cosas que contarle y ya no tener permiso de hacerlo. Eso también es duelo.
nadie habla de lo agotador que es vivir en ese espacio entre "las cosas mejorarán" y "no puedo más con esto". Es como si tus emociones estuvieran en constante cambio, dejándote esperanzada y derrotada al mismo tiempo.