Lo voy a decir abiertamente:
“El Mencho” era, en los hechos, un agente estadounidense, y el Cártel de Jalisco opera como una fuerza de disrupción funcional a los intereses de Estados Unidos en suelo mexicano.
Es decir, no son simplemente narcotraficantes; son paramilitares y mercenarios al servicio de Estados Unidos.
Es imposible que narcotraficantes puedan trasladarse a Ucrania, entrenar con grupos neonazis bajo el amparo y la vigilancia de la OTAN, o recibir armamento distribuido directamente —y no mediante intermediarios o armerías en Estados Unidos— hacia cárteles en México sin algún tipo de respaldo o tolerancia estructural.
Más aún cuando se habla de vínculos con entrenamientos impartidos por kaibiles, fuerzas especiales colombianas o incluso en instalaciones como Fort Bragg o Fort Benning.
¿De verdad se sostiene la idea de que el narcotráfico es completamente autónomo, que surge espontáneamente y opera al margen de las dinámicas de poder global?
Evidentemente no. Todo es mantenido por EEUU.
El narcotráfico, al igual que el terrorismo, es funcional al imperio.
—Palabras del gran @ExoSapiens