Pensé que estaba mejorando, y honestamente lo hice, pero ahora estoy acostado en la cama tratando de averiguar que me pasa y por qué nunca soy suficiente.
Ayer hablaba con un amigo de lo triste que es perder (sin razón alguna) amigos con los que tenías muy buena conexión, y me dijo algo muy real:
“La gente no te pertenece disfrútalas mientras estén en tu vida”.
Tan real que duele.