Ahora hasta el camarón huachicolean. La producción del camarón en #México está a punto de colapsar e irse a la quiebra por el ingreso de miles de toneladas de camarón ilegal procedente de #Ecuador, un país con quien México no tiene tratados comerciales:
Esta semana Moody's rebajó la calificación de México a Baa3. Un solo escalón nos separa de
perder el grado de inversión
No es un accidente, son ocho años de malas decisiones
Aquí te qué significa, cómo llegamos y quién paga la factura
Mi columna #31: "El último escalón"
El Último Escalón
Esta semana la calificadora Moody's rebajó la nota crediticia soberana de México de Baa2 a
Baa3. Para quien no sigue los mercados financieros, esa secuencia de letras y números
puede sonar como burocracia técnica sin consecuencias reales. No lo es. Es el registro
formal de una caída. Y entender qué significa es entender qué le está pasando al país.
Una calificación crediticia es, en términos simples, la nota que el mundo le pone a un país
como deudor. Mide si ese país es capaz de cumplir sus compromisos financieros. Las
calificadoras como Moody's, S&P y Fitch analizan sus finanzas, su deuda, su crecimiento, su
institucionalidad, y emiten un veredicto que los inversionistas internacionales usan para
decidir si prestan, a qué precio y en qué condiciones. El grado de inversión es el umbral
mínimo de confianza. Significa que el país es suficientemente sólido para recibir capital de
fondos institucionales, pensiones y bancos que, por mandato, solo pueden invertir en
lugares que lo tengan. Perderlo no es una señal técnica. Es una expulsión.
México llegó al máximo de su historia crediticia en abril de 2018, con una nota A3 de
Moody's de perspectiva estable. Lo que vino después no fue mala suerte ni coyuntura
internacional. Fue una secuencia de decisiones. En mayo de 2019 la perspectiva cayó a
negativa. En abril de 2020, en plena pandemia pero con el presupuesto ya reorientado,
Moody's bajó la nota a Baa1. En julio de 2022 bajó a Baa2. En noviembre de 2024 volvió la
perspectiva negativa. Y esta semana llegó Baa3, el último escalón antes del abismo.
Ocho escalones perdidos en ocho años no son mala racha. Son el resultado directo de un
proyecto político que decidió usar el dinero público como instrumento de control, no de
desarrollo. @lopezobrador_ llegó al poder con el país en su mejor momento
crediticio de la historia y lo entregó en caída libre. Canceló proyectos de inversión ya
contratados, destruyó el sistema de salud sin construir uno mejor, desmanteló los fondos de
estabilización que tomaron décadas construir, y convirtió a Pemex en el gran hoyo negro del
presupuesto nacional.
No porque no supiera lo que hacía. Sino porque Pemex era símbolo, y los símbolos en este
proyecto siempre costaron más que los resultados. El gobierno inyectó a la petrolera más
endeudada del mundo 35 mil millones de dólares solo en 2025, y presupuestó otros 14 mil
millones para 2026, sin exigirle producción, sin exigirle eficiencia, sin exigirle nada. El
déficit fiscal llegó al 5.9% del PIB en 2024. La deuda bruta del gobierno saltó de 39.8% del
PIB en 2023 a 49.3% en 2025, y Moody's proyecta que alcanzará el 55% en 2028. @Claudiashein heredó el desastre, lo llamó legado, y lo continuó. La austeridad de @PartidoMorenaMx siempre fue selectiva, feroz con hospitales, universidades e infraestructura productiva,
inexistente con Pemex, con los programas que compran votos y con el aparato de poder que
sostiene al régimen. Eso no es austeridad. Es cinismo con nombre de virtud.
Las consecuencias no se quedan en los mercados. Bajan hasta la quincena de cada familia.
Un país con peor calificación paga más por su deuda, lo que deja menos dinero para salud,
educación e infraestructura. Las tasas de interés se mantienen elevadas más tiempo,
encareciendo hipotecas, créditos de nómina y tarjetas. La inversión privada se contrae, y
con ella el empleo formal. En los últimos doce meses México perdió 230 mil empleos
formales, compensados apenas con más informalidad. El peso se vuelve más vulnerable a
cualquier choque externo. Brasil lo vivió en 2016, cuando perdió el grado de inversión su
tipo de cambio se disparó 80%. Un dólar más caro no es una cifra abstracta. Es el precio de
la canasta, la renta, el gas, el medicamento.
El gobierno celebra que México conserva el grado de inversión. Es la misma lógica de quien
cae por una escalera y celebra no haber llegado al fondo todavía.
Ocho años de
irresponsabilidad fiscal sistemática dejaron al país en el último escalón. El costo no lo pagan
quienes tomaron esas decisiones. Lo pagamos todos, con crédito más caro, con empleos que
no llegan, con un futuro que se financia cada vez más con deuda que alguien, en algún
momento, tendrá que pagar.
Dos exfuncionarios de Sinaloa ya están en manos de la justicia de EU
Rocha Moya, Inzunza y Gámez: desaparecidos
Morena responde con una marcha acarreada contra la gobernadora que desmanteló un narcolaboratorio
Así funciona el narcoestado. Columna #30 👇
🇺🇸 Lo que mecesitas saber sobre la Estrategia Antidrogas EE.UU. 2026
La administración Trump acaba de publicar su plan nacional contra las drogas. En resumen:
El problema: Más de 500,000 muertos por sobredosis en 5 años, más que todas las guerras americanas juntas. El fentanilo, fabricado por los cárteles con químicos chinos, es el principal culpable.
La respuesta tiene dos frentes:
🔴 Ofensiva internacional: Los cárteles fueron designados organizaciones terroristas. El fentanilo, arma de destrucción masiva. EE.UU. usará sanciones, extradiciones, operaciones militares y presión diplomática para destruir la cadena de suministro desde los laboratorios hasta la frontera. Irá por los funcionarios que habilitaron a los cárteles
🟢 Defensa local: Que sea más fácil entrar a tratamiento que conseguir drogas. Programas de prevención en escuelas, iglesias y redes sociales. Celebrar a los 23.5 millones de estadounidenses ya en recuperación.
La meta es clara, no buscan administrar la crisis, buscan ganarla
https://t.co/UOctQlQA3n
@rochamoya_ “No hay nada que temer, soy una persona completamente limpia”
48 (CUARENTA Y OCHO!!!) horas despues pides licencia
Lo que no se puede decir abiertamente y en público ya lo dijo la licencia
🚨 El gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya acaba de ser imputado formalmente por la DEA por conspirar con el Cártel de Sinaloa
El gobierno lo sabía desde ayer.
El Senado protegió a los suyos
Rocha Moya y los imputados de Sinaloa
El @TheJusticeDept presentó cargos formales ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York contra diez funcionarios y exfuncionarios del @sinaloagobmx . Entre ellos el gobernador en funciones @rochamoya_ , el senador @InzunzaCazarez y el alcalde de Culiacán @JuandDiosGamez . La acusación es directa, conspiración con el Cártel de Sinaloa para importar fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina a Estados Unidos, a cambio de protección institucional y sobornos.
No es una filtración. No es una especulación. Es un acta de imputación federal firmada.
El gobierno de @Claudiashein lo supo el 28 de abril a las seis de la tarde, cuando la Embajada estadounidense entregó las solicitudes de detención con fines de extradición. Lo supo antes de que el mundo lo supiera. Y la respuesta fue la misma de siempre, turnarlo a la @FGRMexico , cuestionar las pruebas y no decir nada que incomode.
Lo que ocurre hoy no nació de la nada. Desde la carta que Ismael El Mayo Zambada entregó al momento de su captura, el nombre de Rubén Rocha Moya apareció ligado al cártel. La oposición pidió su comparecencia ante el Senado desde septiembre de 2024. El Senado morenista la negó semana tras semana. En cambio, esa misma mayoría sí convocó a @MaruCampos_G , gobernadora de Chihuahua, para exigirle explicaciones por la presencia de agentes de la CIA en un operativo en su estado.
El contraste no podría ser más brutal. Mientras Enrique Inzunza Cázarez presionaba desde el Senado para que Maru Campos compareciera, Estados Unidos ya tenía su nombre en un expediente de narcotráfico. Cuando la gobernadora se enteró de las imputaciones, respondió con una sola pregunta. "Ya ven cómo iba a ir yo a comparecer al Senado". No necesitó decir más.
Esta historia tiene raíces más profundas. Durante el sexenio de @lopezobrador_ se consolidó la estrategia de los abrazos y no balazos, que en la práctica significó no confrontar a los cárteles, dejar crecer su presencia territorial y administrar la violencia en lugar de combatirla. Rocha Moya gobernó Sinaloa dentro de esa lógica. Hoy Estados Unidos presenta la factura.
Claudia Sheinbaum hereda ese modelo y lo sostiene. La respuesta oficial ante las imputaciones lo confirma, la Cancillería cuestiona las pruebas, la FGR dice que evaluará, @RicardoMonrealA repite el guión. El mecanismo es el mismo, recibir, diluir, archivar.
La pregunta no es si Rubén Rocha Moya es culpable. Eso lo determinarán los tribunales. La pregunta es por qué el Estado mexicano no movió un dedo mientras Estados Unidos construía durante años un expediente contra su propio gobernador. Un gobierno que hace de la soberanía un escudo selectivo no defiende la soberanía. La usa para cubrir lo que no quiere que se vea.
El silencio tiene un costo. Y en México, ese costo lo pagamos todos menos quienes deberían pagarlo.
Fuera máscaras. Es oficial la acusación penal por narcotráfico en EE.UU. contra el narco-gobernador de Morena, Rubén Rocha, de Sinaloa. No es un caso aislado: son 9 funcionarios, todos de Morena. No hay espacio para evasivas. Que den la cara. México merece la verdad.
Hasta me multaron por llamar narcopartido a Morena. Hoy el tiempo me dio la razón.
Mientras en Estados Unidos hay investigaciones por nexos de políticos del partido oficialista con el crimen organizado, en nuestro país voltean a otro lado.
La Presidenta Sheinbaum está obligada a pedirle al gobernador Rocha Moya y a otros funcionarios a que dejen su cargo para iniciar las investigaciones correspondientes.
Dos párrafos letales en la acusación: Rocha Moya e Inzunza se reunieron con Los Chapitos.
Y en Estados Unidos están Los Chapitos. Y en Estados Unidos basta con dichos de criminales colaboradores. Y ni modo de criticar ese sistema que tanto aplaudieron.
El S&P 500 en máximos históricos
El Líbano con 2,000 muertos
El Estrecho de Ormuz cerrado
Los mercados no leyeron la guerra
Leyeron lo que venía después
Mi columna de hoy: "Mientras el mundo arde"
MIENTRAS EL MUNDO ARDE
Esta semana los mercados financieros hicieron algo que parece absurdo pero que tiene una lógica precisa. Mientras el Estrecho de Ormuz seguía prácticamente cerrado, mientras el Líbano contaba más de 2,000 muertos y mientras las negociaciones entre Estados Unidos e Irán oscilaban entre el acuerdo y el colapso, el S&P 500 cerró en máximos históricos por encima de los 7,000 puntos, borrando todas las pérdidas acumuladas desde el inicio del conflicto. El Nasdaq encadenó su racha positiva más larga desde 1992. No fue irracionalidad. Fue una lectura anticipada de señales que apuntaban hacia la desescalada.
Los mercados no leen el presente. Leen lo que viene. Y en este caso leyeron bien.
El Estrecho de Ormuz no es solo una ruta marítima. Es el sistema nervioso del metabolismo energético global. Por ahí transita el 20% del petróleo y el gas licuado que mueve al mundo. Cuando Irán lo cerró el 28 de febrero en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel, el precio del Brent llegó a casi $128 dólares el barril. La mayor interrupción de suministro energético de la historia moderna, según la Agencia Internacional de Energía. Los fertilizantes subieron 50%. El FMI recortó su proyección de crecimiento global y elevó su estimación de inflación mundial a 4.4%. El daño ya está hecho aunque el conflicto se resuelva pronto.
El viernes, con el anuncio del alto el fuego entre Israel y el Líbano, Irán declaró el Estrecho abierto. Los mercados celebraron con otro récord. Horas después, Irán lo volvió a cerrar porque Estados Unidos mantuvo el bloqueo naval a sus puertos. La tregua es real y frágil al mismo tiempo. Pero los mercados ya habían leído la dirección del viento antes de que cambiara.
México observa todo esto desde una posición estructuralmente vulnerable que el gobierno prefiere no explicar con claridad. El país exporta crudo pero importa más del 70% de las gasolinas y el diésel que consume. Cuando el barril sube, Pemex gana en exportación pero el Estado paga más en subsidios para evitar que el precio llegue a las bombas. La propia Sheinbaum reconoció esta semana que el gobierno gasta $280 millones de dólares semanales para contener el precio de la gasolina. Al mismo tiempo, el alza del petróleo genera $180 millones extras por exportaciones. El saldo neto es negativo en $100 millones cada semana. Dinero que sale de un presupuesto que ya enfrenta déficit.
Lo que revela el Estrecho de Ormuz aplicado a México no es una crisis energética externa. Es la ausencia de una política energética que haya anticipado exactamente este tipo de escenario. Un país sin reservas estratégicas de combustible, sin capacidad de refinación suficiente y con una política de precios administrada como si la geopolítica no existiera, no está protegido. Está expuesto y administrando la exposición semana a semana.
Los mercados premiaron esta semana a quienes leyeron las señales antes que el resto. México lleva años gobernando sin leerlas.
Fitch confirma grado de inversión. El petróleo cae 17% por una tregua negociada en Islamabad. @m_ebrard llega al TMEC con 127 mil empleos manufactureros perdidos en 2025.
El gobierno celebró la primera señal. Silenció las otras dos.
Columna #28: "La vitrina y el hueco"
La vitrina y el hueco
Fitch Ratings confirmó esta semana que la deuda mexicana conserva el grado de inversión. El gobierno lo recibió como validación. No lo es. Es el reconocimiento de una disciplina macroeconómica construida durante décadas por instituciones que este gobierno ha debilitado y por una política monetaria que no es suya. Lo que Fitch califica es la herencia. No el proyecto.
El petróleo cayó casi 17% en una jornada tras el alto al fuego entre Estados Unidos e Irán. Para el mundo fue un alivio. Para México fue un espejo incómodo. No porque la caída represente una amenaza inmediata, el barril sigue por encima de lo que era hace meses, sino porque revela algo más profundo. Las finanzas públicas mexicanas se mueven al ritmo de decisiones que no controlamos. Una tregua negociada en Islamabad. Una llamada entre cancilleres que no incluye a México en ninguna de las partes. México no es vulnerable porque el precio bajó. México es vulnerable porque no deja de depender de lo que otros deciden.
Y mientras eso ocurre, @m_ebrard llega a la revisión del TMEC en la posición más débil en años. En 2025 se perdieron 127 mil 200 empleos en la industria manufacturera, la segunda caída más pronunciada en dos décadas, solo superada por la crisis de 2008. El Plan México que @Claudiashein Claudia Sheinbaum presentó prometió 1.5 millones de empleos adicionales en ese sector. Va en sentido contrario.
Tres señales distintas, un mismo patrón. Un país que presume la vitrina mientras el piso cede. Fitch mide lo que fue. El petróleo revela la dependencia no resuelta. El TMEC cobrará lo que no se hizo.
La estabilidad mexicana no es producto de buenas decisiones. Es producto de instituciones que resistían, de una política monetaria autónoma y de un tratado que otros construyeron. Cuando cualquiera de esos pilares se mueve, la vitrina tiembla.
Eso no es solidez. Es exposición administrada.
La confusión entre estabilidad heredada y fortaleza propia no es un error técnico. Es la forma más costosa de no gobernar. Porque el día que lo externo deje de ser favorable, ya no habrá herencia que presentar.
Calderón: uno cada 3 horas
Peña Nieto: uno cada hora y media
AMLO: uno cada hora
Sheinbaum: uno cada 36 minutos
El gobierno que más criticó el pasado es el que más lo superó. Lo superó en desaparecidos.
Y el viernes lo presentaron en conferencia mañanera.
Como gestión.
De eso trata mi nueva columna: "La violencia que no se cuenta"
La violencia que no se cuenta
El viernes 27 de marzo, el gobierno de @Claudiashein presentó en conferencia mañanera un informe sobre personas desaparecidas en México. El dato central: 132 mil personas sin paradero conocido. Se presentó con metodología, gráficas y funcionarios. Se presentó, en otras palabras, como gestión. Como si informar de una tragedia de esa magnitud fuera equivalente a resolverla.
Pero detrás del formato hay números que el discurso oficial no junta deliberadamente.
En el sexenio de @FelipeCalderon, el que inauguró la llamada guerra contra el narco y que hoy se usa como referencia de todo lo que estuvo mal, desaparecieron 16 mil 903 personas. En el de @EPN , el símbolo del México corrupto y neoliberal que la Cuarta Transformación prometió enterrar, la cifra subió a 32 mil 532. En el sexenio de @lopezobrador_ , el de los abrazos, la transformación y el nuevo humanismo, desaparecieron 53 mil 261 personas. Los números no necesitan adorno: 16 mil, 32 mil, 53 mil. Cada sexenio superó al anterior.
Y el ritmo no baja. En el primer año de Claudia Sheinbaum desaparecieron 14 mil 765 personas. Un 16% más que en el último año de su antecesor. Cuarenta personas por día. Una cada treinta y seis minutos.
Frente a ese ritmo, el gobierno presume otra cifra: la reducción de homicidios. Y aquí aparece la pregunta que el informe no responde. Organizaciones como Causa en Común han documentado una correlación incómoda: cuando los homicidios bajan en las estadísticas oficiales, las desapariciones suben. Sin cuerpo no hay homicidio. Sin homicidio no hay crisis. Y sin crisis no hay responsabilidad política.
No es posible afirmar con certeza que se trata de una manipulación sistemática y deliberada. Lo que sí es posible afirmar, porque los datos lo sostienen, es que separar ambas cifras produce una fotografía falsa de la violencia en México. Un país que registra decenas de miles de desaparecidos y presume reducción de homicidios no está mejorando su seguridad. Está cambiando la forma en que la mide.
La violencia real no es solo la que deja cuerpo. Es también la que deja silencio.
Detrás de cada uno de esos 132 mil hay una familia que salió a buscar y que el Estado no acompañó. Hay madres que se convirtieron en investigadoras porque las fiscalías no investigaban. Hay buscadoras que fueron asesinadas mientras hacían el trabajo que el gobierno prometió hacer. El informe las menciona como dato. Ellas son la evidencia de que el problema no se administra en conferencia mañanera.
El gobierno que más ha criticado el pasado neoliberal es el que más lo ha superado en esta materia. No en retórica. En números. En personas que se fueron y no volvieron.
Hay una forma de desaparecer que no requiere violencia directa. Basta con no buscar. Con informar en lugar de resolver. Con presentar cifras como si fueran logros cuando son, en realidad, la medida exacta del fracaso.
132 mil personas desaparecidas en México
El gobierno lo presentó ayer con gráficas y metodología
Como si informar de una tragedia fuera lo mismo que resolverla
Mañana a las 8
El gobierno dice que los precios de la gasolina están bajo control.
Técnicamente hoy puede ser cierto.
Pero alguien está pagando esa “estabilidad”. Y ese alguien eres tú. 🧵
El mundo lleva años en guerra en docenas de frentes simultáneos
Esta semana el precio de todas esas guerras llegó junto, y más caro que nunca
Irán, Ucrania, Sudán, Congo, entre otros
Cada conflicto que ignoramos termina en tu tanque de gasolina, en tu despensa, en tu bolsillo
De esa conexión nació mi columna de esta semana: "El costo invisible de las guerras ajenas"
El costo invisible de las guerras ajenas
Hay una ilusión cómoda en creer que las guerras son un problema de otros. Que pasan lejos, que los noticieros y las redes sociales alcanzan para enterarse y seguir adelante. Esta semana esa ilusión se rompió con más fuerza que nunca.
Desde el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel ejecutan ataques contra Irán bajo la llamada Operación Furia Épica. Ayer se confirmaron ataques a la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz mientras Irán respondía con misiles sobre instalaciones israelíes en Dimona.
Más de 22 países condenaron el cierre del Estrecho de Ormuz, el corredor por donde transita una quinta parte del petróleo del planeta.
El resultado es inmediato. El Brent, referencia global del precio del crudo, acumula más de 60% de alza desde el inicio del conflicto. El gas natural en Europa se disparó más del 23% en un solo día porque Irán atacó las instalaciones de Ras Laffan en Qatar, la mayor planta de procesamiento de gas del mundo. Y los fertilizantes subieron 25% porque Arabia Saudita, Qatar e Irán producen buena parte de los insumos con los que se alimenta el planeta. La Fed mantuvo su tasa y endureció su discurso, es decir, descartó los recortes que las familias y empresas esperaban, porque la guerra dispara la inflación y eso obliga al banco central a mantener el dinero caro. @realDonaldTrump , por su parte, descartó cualquier alto el fuego.
Mientras tanto, Ucrania entra en su cuarto año de guerra. Putin @KremlinRussia_E lanza cientos de drones semanales contra civiles. En Sudán, 21 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria como consecuencia de la Guerra Civil. Y en el Congo, el ejército de Ruanda ocupa de facto dos provincias enteras del país vecino, sin que el mundo preste demasiada atención.
El mundo no tiene un conflicto. Tiene docenas, activos, simultáneos y crecientes.
México no es la excepción, ni es ajeno, aunque a veces lo parezca. Esta semana Hacienda reactivó el subsidio al IEPS para evitar que la gasolina y el diésel subieran en las estaciones. El mecanismo funciona, el gobierno renuncia a cobrar parte del impuesto para que el precio no llegue al consumidor. Pero ese costo alguien lo paga. En 2022, cuando el petróleo también rebasó los $100 dólares por la guerra en Ucrania, ese subsidio le costó al erario $373 mil millones de pesos según el SAT. @Claudiashein asegura que los precios están bajo control. Técnicamente hoy puede ser cierto. La pregunta es hasta cuándo, y a qué costo fiscal, si la guerra se prolonga.
Las guerras ajenas no son ajenas. Nunca lo fueron. Solo parecían estarlo mientras el costo llegaba despacio y disfrazado. Esta semana el costo llegó rápido, con nombre propio, y a más de 110 dólares el barril.
Salió a defender a Maduro
Salió a hacer colectas para Cuba
Pero cuando murieron 14 en su tren y 5 en su refinería, no dijo nada
El retiro de @lopezobrador_ no es un retiro
Es una selección
De eso trata mi nueva columna: “El retiro selectivo”
El retiro selectivo
Andrés Manuel López Obrador está en "retiro". Eso dice él. Pero ese retiro tiene una geografía muy específica. Desaparece cuando México duele y reaparece cuando una dictadura amiga necesita cobertura.
En enero salió a defender a Nicolás Maduro cuando cayó su régimen. En marzo rompió de nuevo el silencio para convocar a los mexicanos a enviar dinero a Cuba, usando una cuenta vinculada al sobrino de su propio padrino político. En ambos casos el tono fue el mismo. Indignación inmediata, lenguaje de causa, urgencia moral.
Mientras tanto, en diciembre de 2025 el Tren Interoceánico se descarriló en Oaxaca. Murieron 14 personas. La obra lleva la huella personal de su gobierno y la supervisión de su propio hijo. En marzo de 2026, un incendio provocado por aguas aceitosas en la Refinería Olmeca de Dos Bocas mató a cinco trabajadores, entre ellos una empleada de Pemex. Otro proyecto que presentó al mundo como símbolo de su legado. Para ambas tragedias no hubo ni una sola palabra pública.
Sinaloa lleva más de un año en guerra abierta. Los escándalos de corrupción siguen tocando nombres de su círculo más cercano. El país que recibió es más peligroso que el que entregó. Para todo eso, el mismo silencio.
Lo que revela ese patrón no es una convicción. Es una fuga. Y lo que revela el régimen que él construyó es igual de grave. Ni la presidenta ni los principales líderes del movimiento son capaces de pronunciar su nombre cuando se habla de las tragedias que llevan su marca. La protección es mutua y el silencio es acordado.
Esto no es el retiro de alguien que decide apartarse con dignidad. Es el retiro selectivo de alguien que aún decide cuándo importa aparecer. Para sus aliados ideológicos en el exterior, la solidaridad es inmediata. Para los muertos en sus propias obras, no alcanza ni la decencia de un mensaje.
Hay una diferencia entre retirarse de la política y retirarse de la responsabilidad. La primera puede ser una decisión legítima. La segunda tiene otro nombre.