"Que la gente vea lo que le hicieron a mi hijo". Eso fue lo que dijo la madre de Emmett Till después de ver el cuerpo mutilado de su hijo de 14 años en 1955.
Mamie Till-Mobley nunca tuvo la intención de convertirse en activista, pero sabía que su hijo estaba lejos de ser la única víctima de linchamiento en la América de las leyes de segregación racial. Y sentía que un funeral público obligaría a la gente a enfrentarse a la horrible realidad de los asesinatos por motivos raciales. Durante el fin de semana del Día del Trabajo, casi 100.000 dolientes vieron el cuerpo del niño en un servicio con ataúd abierto en Chicago. Till-Mobley también permitió que un fotógrafo tomara fotografías del rostro de Emmett y las distribuyera a revistas y periódicos afroamericanos para que la gente de todo Estados Unidos también pudiera verlo.
@alferdez Porque mejor no te llamass a silencio hijo de la gran puta seguro estas tuiteando sentado desde tu mercedes de 120k en españa sorete, peor presidente de la historia de la humanidad