Mi problema es que en momentos de tensión se me hace una mezcolanza extraña en la mente entre lo que es, “De la Ira” de Seneca y “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu.
Un poeta diría: Ni siquiera quiero que en tu mente quede un vestigio de mi nombre.
Pero suena mejor: En todo caso, siempre fue un insulto para mi ser estar recorriendo espacios tan vacíos como vuestro cerebro.
Ni en el Cantar de Mio Cid se escribieron tales líneas. ✍🏻🤣🤣🤣🤣
Últimamente no tolero en lo absoluto gente adulta, con lóbulo frontal desarrollado y al menos la primaria, escribiendo/hablando como si tuvieran una tara cognitiva. Por lo que sin recelo mis frases favoritas actualmente son: 1. Hable bien, vida hpta. Y 2. Escriba bien, vida hpta.
Yo sí no soy tan arrodillada y subnormal para alabar al Estado por imponer mediante diversos mecanismos, qué puedo tener y qué no, qué puedo consumir y qué no, hasta dónde puedo escalar social y económicamente y hasta dónde no. Ser antiestatista es sinónimo de criterio y dignidad
No sé en qué condenado momento empezaron con esa idea de que demostrar desinterés y enviarle señales mixtas al otro es atractivo y los hará más deseables. Para lidiar con una persona variable, incoherente y come mierda, mejor se pone uno a escuchar un político. Maduren.
Cuando alguien lleva su propio infierno adentro, no hay lugar en este mundo que funcione como alivio. Los abismos de su propio pensamiento le ahogan en un mar de miserableza, sin importar donde vaya. Es solo cuestión de tiempo.
La diferencia entre religiosidad y espiritualidad, está en que la persona religiosa siente una necesidad imperante de juzgar las decisiones de vida ajenas midiéndolas con su credo.
Controla tus deseos, céntrate en lo esencial, encuentra la satisfacción en la suficiencia, abraza lo que tienes y lleva una vida con razonamiento y pleno sentido.
No importa qué capado mental esté en el gobierno, yo SIEMPRE seré oposición porque no tuve hypoxia neonatal y por lo tanto, JAMÁS seré lambona de políticos. 😎💅🏻🤣🦾
Me produce un poco de ternura la gente que cree que ser espiritual implica ser güevón. De hecho, entre más espiritual eres, más aguerrido a la hora de cuidar tu paz interior.