Jesucristo antes de curar a alguien le preguntaba si quería ser sanado.
Porque sanar implica cambiar y no todos estamos dispuestos a soltar aquello que nos enferma.
Nadie está excluido del amor de Dios. Cada uno de nosotros, con su historia, sus errores y sus sufrimientos, sigue siendo valioso a los ojos del Señor. Jesús nos ha revelado esto en cada encuentro, en cada gesto y en cada palabra. Él nos amó hasta el extremo, demostrando que cree en la posibilidad de que el amor transforme incluso el corazón más endurecido. #ViajeApostólico #GuineaEcuatorial