De esto va la vida. No hacen falta palacios ni hectáreas de terreno. Un rinconcito donde, a poder ser, planes algo de vida y otro rinconcito en casa donde puedas sentirte en la gloria los días de tormenta.
cuando finalmente después de tanto tiempo empiezas a sentirte realmente bien y todo está yendo como debería, y obviamente hay veces que te dan bajones pero ya no dejas que eso te detenga