"Las campañas no se ganan con propuestas": el manual del engaño que llevó a De la Espriella a la Presidencia
No fue un desliz. No fue una confesión accidental captada por un micrófono abierto. Fue una declaración pública, franca y descarada, hecha por el propio Carlos Suárez, estratega de campaña de Abelardo de la Espriella, en una entrevista para Noticias Caracol. Cuando le preguntaron cómo lograron que un abogado penalista sin experiencia en cargos públicos, sin plan de gobierno claro y sin una sola propuesta económica seria alcanzara cerca de 13 millones de votos, Suárez respondió con la crudeza de quien sabe que ya ganó y ya no necesita disimular:
"Las campañas no se ganan con las propuestas (...) para ganar elecciones unipersonales se tiene que mover emoción, sentimientos".
Ahí está, en una sola frase, toda la verdad que el electorado colombiano no quiso ver durante meses: no le vendieron un proyecto de país. Le vendieron un show.
Abelardo de la Espriella no llegó a la presidencia como estadista. Llegó como presentador de televisión que encontró el escenario más grande del país. Y lo sabía. Sus propios asesores lo bautizaron como una marca, no como una candidatura. Crearon la "De La Espriella Style", lanzaron una app digital, y convirtieron cada mitin en un concierto de pop: pantallas gigantes, videos con inteligencia artificial, explosiones de pólvora, drones iluminando el cielo, y el candidato saludando al grito de "¡Firme por la patria!" con la camiseta de la selección Colombia puesta.
Esto no es política. Es teatro de masas. Es el mismo método que usan los telepredicadores para llenar estadios y vaciar bolsillos: mover emociones, no razones. Y funcionó. Mientras la izquierda discutía reformas tributarias, salud pública y transición energética, De la Espriella prometía "destripar" a sus opositores, extraditar a Petro, encarcelar a Cepeda y construir megacárceles como las de Bukele. No explicaba cómo. No importaba cómo. Lo que importaba era la emoción: la rabia, la venganza, la ilusión de que alguien finalmente iba a "peinar" a los de siempre.
La retórica vacía del "corroncho" millonario
De la Espriella supo leer perfectamente el resentimiento de una élite bogotana que lo miraba por encima del hombro. Se autodefinió como el "corroncho" que iba a poner en su lugar a los "cachacos" de la capital, usando el mismo lenguaje despectivo que antes le habían tirado a él. Vendió su riqueza ostentosa —sus carros costosos, sus vinos exclusivos, sus trajes Louis Vuitton— no como vulgaridad, sino como prueba de éxito, exactamente como hizo Donald Trump.
Y la gente compró el personaje. Compró al litigante millonario que prometía aplicar "todo el peso de la ley" contra quienes odiaban. Compró al boxeador que en cada discurso tocaba su bíceps derecho como si fuera a lanzar un golpe. Compraron la fantasía de que un hombre que nunca había administrado ni una alcaldía podía "arreglar este platanal en ocho meses".
Pero nadie le pidió el plan. Nadie le exigió los números. Porque, como dijo Suárez, las campañas no se ganan con propuestas.
El precio de votar con el estómago
El problema no es que De la Espriella haya usado el método. El problema es que funcionó. Que cerca de 13 millones de colombianos prefirieron un espectáculo a un debate, un insulto a una política pública, una promesa de venganza a una hoja de ruta de desarrollo. El problema es que cuando un candidato admite abiertamente que no necesita propuestas para ganar, y aun así gana, le está enseñando a toda una generación de políticos que el engaño emocional es más rentable que el trabajo técnico.
Carlos Suárez, con su honestidad brutal, reveló el secreto de la cocina: la democracia no se ganó con ideas. Se ganó con manipulación afectiva. Con la misma lógica con la que un televendedor te vende un producto que no necesitas apelando a tu miedo, con la que un pastor estafador te pide diezmos prometiendo milagros, con la que un influencer te vende una vida perfecta que no existe.
De la Espriella fue, durante toda la campaña, un producto de marketing político. Su estratega lo diseñó como marca, no como líder. Le copió el tigre a Milei, el espectáculo a Trump, la mano dura a Bukele, y el patriotismo de cartón a Bolsonaro. Todo importado, nada propio. Todo emoción, nada sustancia.
CRISTIANISMO SIN IGLESIA
El cristianismo nació como una comunidad horizontal de hombres y mujeres, sin jerarquías ni dogmas. Fue Constantino quien pervirtió su mensaje original, creando una estructura vertical, más preocupada por el poder temporal que por la liberación del ser humano. Al igual que Tolstói, no sigo a ninguna iglesia. No creo en dogmas infantiles como el pecado original, el parto virginal, los milagros o la muerte de Cristo como sacrificio vicario. Simpaticé con Francisco, pero no soy católico, protestante ni ortodoxo. Simplemente, sigo el ejemplo de Tolstói, que desmitologizó el evangelio para rescatar su sentido verdadero. ¿Por qué cuesta tanto comprender esto?
@ColombiaOscura_ Se volvió habitual que se roben los extintores. Acá las imágenes de otro bus. @TransMilenio y @PoliciaBogota han sido superados por la delincuencia.
Si quienes están llamados a mantener el orden permiten a los vendedores ambulantes instalarse en El Portal de Suba, aumentado a diario el tamaño de sus puestos, demuestran complicidad con el desorden y la inseguridad @TransMilenio@CarlosFGalan@PoliciaBogota@CityNoticiasTv
En realidad su entidad @Maferoc y la @PoliciaBogota están dejando solos y en un alto riesgo a los vigilantes de el Portal Suba @TransMilenio. La cantidad de colados no tienen miedo de nada, muchos menos de los pitos.
¿Dónde está la @PoliciaBogota en el Portal de Suba @TransMilenio hoy? ¿Es que el pasaje es gratis para todos? Parece que hay una gran fiesta allá, solo se escuchan pitos.
No todo dolor es una historia de superación, y no todo trauma tiene una enseñanza escondida. Hay cosas que simplemente no deberían haber pasado, situaciones que no tienen nada de positivo y que no necesitan ser justificadas con frases motivacionales de manual.
Es absurdo señores de @TransMilenio que apunta de pitidos los vigilantes de El Portal de Suba eviten la gran cantidad de personas coladas, especialmente al bajarse de los alimentadores. Sin la presencia de la @PoliciaBogota los colados seguirán intimidado al personal.
Un buen economista entiende bien a la izquierda y a la derecha.
Comprende las bondades del mercado y del Estado, pero también reconoce los fallos en ambos.
Un economista que solo ve las bondades o maldades de un lado del espectro es un economista dogmático o es deshonesto.
Señores @Uber_Col en la aplicación me registran dos pagos pendientes, pero solo era uno que pagué en efectivo con el último servicio. Ahora me registran los dos ¿Sus conductores no informan que uno paga para cobrar doble? Les escribo y me responde que el cobro es correcto. ¿?
Hace un par de horas el presidente Gustavo Petro escribió un tuit explicando básicamente el porqué de los gestores de paz y cuál es su necesidad. Llevo más de 15 cubriendo y monitorendo el conflicto armado colombiano, en terreno y hace dos años a la distancia. Entiendo perfectamente la figura “gestor de paz” porque la conocí, y por eso mismo sé lo que es en el papel y lo que pueden llegar a ser y a hacer en la práctica. Ahora bien, sí, tiene que haber voluntad de paz pero sobre todo de reparación en la persona para cumplir esta función. Y en este caso, en tres de los designados, no la hay. Los excomandantes paramilitares “Jorge40” y “Macaco” tuvieron cero compromiso con la verdad y con las víctimas en el proceso de Justicia y Paz, CERO. Y seguramente lo siguen teniendo. Los tres, incluido Hernán Giraldo, han seguido con sus influencias y sus movidas en los territorios que dominaron. Y absolutamente todo aquel que estudie con juicio el conflicto armado colombiano lo sabe. ¿Que se neseciten para negociar con las estructuras armadas que continúan? Pues tal vez sí, y es precisamente por lo mismo, por el poder que mantienen. Colombia, por ejemplo, aún no conoce el enorme poder que tuvo Carlos M. Jiménez (Macaco) ni cuál fue el tamaño de su figura en el país, fue quizá el paramilitar más poderoso de todos aunque en el imaginario popular piensen que fueron los Castaño. Aún está pendiente la investigación periodística que le determine al país la enorme cantidad de tierras y bienes inmuebles que están a nombre de los testaferros de CMJ, y tal vez podría empezar a revisarse este tema el Bajo Cauca Antioqueño. Esta gente nunca ha demostrado querer paz, tranquilidad a lo mejor sí, pero para ELLOS y su estructura de poder. Y al final esta gente es negociante, criminal pero negociante, y por ello no hacen nada gratis. Así que por favor no nos tomen por idiotas y nos digan que ser gestor de paz hace parte de la condición humana de las personas, que es puro voluntariado y básicamente deseo de resarcir el daño hecho. Porque a Mancuso le puedo dar el beneficio de la duda porque ha empezado a contar todo básicamente desde que adhirió a Justicia y Paz, pero estos tres no han tenido ningún, ABSOLUTAMENTE NINGÚN gesto de reparación con el país. Y de Hernán Giraldo no quiero ni hablar porque ya lo hice, pero lo único que este tipo ha demostrado en el proceso de Justicia y Paz y en su vida, es que tiene voluntad de reincidir en el delito: es un depredador, un violador en serie de niñas menores de edad. Es un insulto para sus víctimas darle siquiera el nombre de gestor de paz a este señor aunque de beneficios no reciba un carajo. Le pido al presidente Gustavo Petro respeto por las Victimas de la violencia sexual en la guerra colombiana y claridad en lo que está haciendo, porque el país no lo votó para esto. Así que, con estos gestores de paz, con estos tres en específico, ¿de qué estamos hablando? ¿Cuál es el gesto que hicieron estos personajes y que permite darles un voto de confianza para que empiecen a interlocutar con las estructuras armadas ilegales que continúan en las regiones y estando a solo dos años de nuevas elecciones (esto teniendo el antecedente que tenemos de parapolítica en el país)? ¿En qué consiste realmente la paz total y cómo y con qué es que nos la tenemos que comer? Y, finalmente, ¿se trata de una verdadera paz o estamos hablando de una suerte de nuevo pacto del fusil pero acomodado en sometimiento a la justicia?
Y aclaro, esto no es un ataque al gobierno de Gustavo Petro, es genuina preocupación de una ciudadana colombiana por el papel teal que van a desempeñar estos gestores, y más aún teniendo en cuenta las nuevas noticias que casi todos los días recibimos sobre el futuro panorama electoral colombiano. Porque en este país la guerra siempre ha hecho parte de la política.
TRUMP Y EL PROGRESISMO TÓXICO
Bernie Sanders, senador demócrata y líder de la izquierda moral de la izquierda estadounidense, ha comentado que “el Partido Demócrata ha dado la espalda a la clase trabajadora y la clase trabajadora le ha dado la espalda al Partido Demócrata”. Desde hace cuarenta años, la socialdemocracia se ha limitado a poner parches a un orden social injusto, intentando no molestar a las élites ni recortar sus privilegios. Es un fenómeno global que ha alentado el desencanto del votante de izquierdas. No es casual que Donald Trump haya ganado gracias al apoyo de los ciudadanos con rentas más bajas y sin estudios universitarios. Ese segmento de la población ya no espera nada de los líderes socialdemócratas. Obama exhibió un reloj modesto antes de las elecciones para transmitir que era un tipo corriente. Después de salir de la presidencia, se le vio con un Rolex y comenzó a cobrar 500.000 dólares por conferencia. Los Clinton actuaron del mismo modo. La revista Forbes calcula que su patrimonio asciende a 230 millones de dólares.
Si la clase trabajadora se siente traicionada por figuras como Clinton y Obama, ¿por qué ha votado a un millonario que viaja en un avión con los grifos chapados en oro? Por desencanto, sí, pero también porque su mensaje habla de raíces. Raíces culturales, religiosas, históricas. Desde el Mayo del 68, la izquierda mantiene un discurso nihilista. Dios no existe, el patriotismo es basura, el pasado solo sirve para cancelarlo y enterrarlo, la familia tradicional es una estructura opresiva que convendría desmontar. Los votantes latinos, que han respaldado a Trump con fervor, no soportan ese discurso. Creer en Dios, sentirse vinculados a su cultura y su historia, amar su país, conservar y cuidar los lazos familiares, les ayuda a sentirse mejor.
La socialdemocracia debe ser más radical en su lucha contra la pobreza y la desigualdad, pero su discurso cultural debería ser más moderado. Escupir sobre las creencias religiosas, el sentimiento de pertenencia a una comunidad histórica, menospreciar la familia o demonizar a los hombres solo propicia el ascenso del ese fascismo del siglo XXI que ha escogido como chivo expiatorio a los inmigrantes, un lugar que ocuparon los judíos en el pasado. La nueva izquierda surgida en las últimas décadas se ha convertido en un progresismo tóxico que cada vez suscita más rechazo. Ser radical en la lucha contra la injusticia no es incompatible con ser conservador en algunas cuestiones. El ser humano necesita certezas, arraigo, valores. Sin ese suelo fértil, se convierte en una criatura sumida en la angustia, el miedo y la perplejidad. Y esa sensación solo propicia la aparición de mesianismos salvadores, que prometen el cielo y suelen traer el infierno.
Rafael Narbona
EL PROBLEMA NO ES SOLO DONALD TRUMP
Donald Trump roza la presidencia de EEUU. A sus votantes no les importa que sea racista, xenófobo, misógino, autoritario, machista y un delincuente convicto. De hecho, le han votado por ese motivo. La América blanca y protestante no soporta la diversidad que circula por “la tierra de los hombres libres y el hogar de los valientes”. Los inmigrantes latinos con papeles tampoco sienten simpatía por los sus compatriotas. El bote salvavidas está demasiado lleno y podría hundirse si recoge a más gente. Los hombres contemplan con resentimiento la creciente influencia de las mujeres y los amantes de las armas no soportan la idea de que se impongan restricciones, a pesar de los 6O0 tiroteos anuales. Un sector mayoritario de la sociedad estadounidense empieza a desconfiar de la democracia. Prefiere un gobierno autoritario que proteja su seguridad, aunque sea a costa de recortar libertades. Con la Cámara, el Senado y el Tribunal Supremo en manos de los republicanos, EEUU inicia un viaje hacia el pasado. Vuelven los tiempos del macartismo. Las medidas contra el cambio climático se congelarán y el nacionalismo más agresivo podrá ondear sus banderas sin mala conciencia. Las feministas, los inmigrantes, las personas LGTBI y las personas de ideas progresistas serán tratadas como el “enemigo interno”. En política internacional, se abrirá la veda para aplastar a los más débiles. Los palestinos serán definitivamente expulsados de Gaza y Cisjordania. Netanyahu podrá finalizar su campaña de limpieza étnica. La Rusia de Putin incrementará su poder y la ultraderecha continuará su ascenso en la UE y América Latina.
Este giro no es solo es obra de Trump y de los medios de comunicación controlados por las elites financieras. Este nuevo fascismo es fruto de un desencanto colectivo. La socialdemocracia ya no transmite credibilidad. Los Obama y los Clinton asimilaron enseguida los hábitos de las elites. Gracias a su paso por el poder, se hicieron millonarios y pudieron acceder a ese mundo de privilegios que antes criticaban. En España, la socialdemocracia ha arrojado un balance parecido. La especulación inmobiliaria ha proseguido su curva ascendente, convirtiendo la vivienda en un bien casi inaccesible. Los bancos han incrementado sus ganancias y los servicios públicos se ha deteriorado. No está de más recordar que Felipe González lideró la guerra sucia contra el terrorismo, toleró la corrupción y envió al paro a miles de trabajadores con la reconversión industrial. Sus sucesores no actuaron de forma tan despiadada, pero sus políticas sociales fueron tibias e insuficientes. O abiertamente regresivas, como la reforma de las pensiones aprobada por Zapatero, que endureció las condiciones para acceder a una jubilación decente.
En cuanto a la nueva izquierda, se ha desinflado enseguida. Por sus querellas cainitas, por la incongruencia entre las declaraciones públicas y las conductas privadas, por su retórica demagógica y sus extravagancias ideológicas. No aceptar que esa estrategia ha conducido al fracaso solo debilita la posibilidad de que reaparezca con propuestas más convincentes. La sociedad se está transformando en una masa amorfa. El auge de las pantallas y el declive de la cultura ha contribuido al éxito de los mensajes esquemáticos y simplistas. La democracia se está muriendo ante nuestros ojos. Y no es por culpa de Trump, Orban, Meloni, Milei, Netanyahu o Abascal, sino un desencanto generalizado que está avivando conductas irracionales, como el odio y el resentimiento. Estamos en el umbral de una verdadera crisis de civilización y no sabemos cómo acabará, pero con la victoria de Trump, todo sugiere que se nos viene una riada de fango dispuesta a no dejar títere con cabeza.
Rafael Narbona
No terminan de aprender los de @TransMilenio , mientras dejen solos a l@s vigilantes en El Portal de Suba las personas se seguirán colando y hasta agrediendo al personal.
@TransMilenio deja sol@s a los vigilantes de El Portal de Suba frente a la cantidad de personas que se colan y los encaran. Solo saben usar sus pitos. Mientras @PoliciaBogota no esté allí somos muy pocos quienes validamos el pasaje.
Hay un tipo de personaje que me desespera, aquel que ha hecho un recorrido de movilidad social, con esfuerzo propio, de su familia y, seguro, apoyo del Estado, y una vez asciende se vuelve más defensor de los privilegios de la élite que la élite misma.
@Compensar_info Me gusta Compensar, no quiero que deje de prestar sus servicios, pero hay situaciones como la del nuevo proveedor de medicamentos #Evedisa que es una completa falta de respeto. Llegué hoy a las 6 am, antes de su apertura en Suba, y me atendieron a las 11:50 am