Qué privilegio llegar a una etapa de tu vida en la que ya no querés impresionar a nadie.
Solo querés aprender mucho, cuidar tu cuerpo, tener conversaciones interesantes, amar bien y construir una vida que se sienta tuya.
Me parece preciosa la gente que todavía siente curiosidad por el mundo.
La que lee, pregunta, escucha, cambia de opinión y nunca asume que ya sabe suficiente.
Cada vez entiendo más la importancia de elegir a alguien con un estilo de vida, valores y curiosidad intelectual similares.
La atracción inicia cosas; estar en la misma sintonía es lo que permite sostenerlas.
Para ser una persona tan selectiva y reservada, podría decirse que me encariño demasiado rápido al conversar con quien me hace ilusión generar un vínculo; irónicamente vivo de contradecirme, y estoy bien con ello.
Para mí el interés se nota en la curiosidad. Yo pregunto porque quiero conocer, porque me importa. Si siento que solo yo quiero descubrir al otro y el otro no tiene interés en descubrirme a mí, simplemente ahí termina todo.