En algún punto otra vez voy a compartir mi vida con alguien, así como en su momento lo hice contigo y eso me da curiosidad. Porque hoy estoy más lejos que nunca de que eso suceda, y está bien.
Diría que estoy viviendo lo que te contaba, pero ni yo mismo conocía esta parte de mi.
Últimamente ya no te escribo, porqué mi mente y corazón han logrado entender que ya no existes.
Tampoco te busco, porqué sé que ya estás descansando.
Pero hoy, en momentos como estos, vuelvo a conectar contigo a través de la música que tanto te dediqué en presencia.
No fuiste solo una persona. Marcaste una etapa y dejaste huella en todo lo que compartimos.
Cuando te recuerdo, persona de quién me enamoré, te acompaña una sensación y percepción donde tu imagen es el transporte a una dimensión, una dónde todo fue solo un sueño, uno muy bonito.
Y hoy, viviendo tantas cosas que mi mente jamás concibió, porque simplemente no sabía que existía, y es más, que yo las podía experimentar y disfrutar.
Ahora, del otro lado, habiendo probado lo malo y disfrutando lo bueno a través del sufrimiento...
Todo ha sido gracias a Dios.
En tan solo unos pocos meses se va a acabar la etapa más bonita que he vivido, la cual se puede resumir en sufrimiento, sacrificio y reconocimiento.
Y en ese camino he podido encontrar a personas con quienes realmente he podido entender lo lindo que es vivir acompañado.
Para mi yo del futuro.
Hoy me sigue dando miedo pensar sobre que va a ser de mi, en tan solo un par de meses. Que algo acabe y cambie son de las cosas que siempre me ha costado, más porque donde estoy y hasta donde he llegado jamás me lo imaginé en algún punto de mi vida.