Cualquier ser humano desea tener relaciones profundas. Lo que pasa es que construirlas requiere incomodidad, conversaciones difíciles, mostrarse vulnerable y trabajar en equipo. Y al ver esta realidad muchas personas prefieren llamar suerte o destino al resultado de elegir reciprocidad sobre intensidad y esfuerzo por encima de un “fluir” que suena bien pero no sirve
Que horrible es amar tanto en esta sociedad, que solo habla de dejar ir y de que “estar solo es mejor”, no saben lo que es luchar por amor, quedarse con alguien aunque las cosas no sean perfectas y buscar siempre mejorar (claramente hablo de daños reparables no de mamaguevadas)