Solo Dios sabe cuánto me esfuerzo cada día por ser una mejor mujer. Por tener un corazón que cuide, que sane, que sea hogar, que ame con lealtad, con valores y con propósito.
Porque el dinero se construye, pero la capacidad de amar de verdad, de respetar, de hacer feliz, de entregarlo todo y permanecer en los días buenos y malos... con eso se nace.
Y mientras exista ese corazón en mí, jamás me conformaré con menos de lo que también estoy dispuesta a dar 🤍
Elegir sanar en silencio, sin buscar a alguien que llene el vacío, mientras ves cómo te reemplazan, requiere mucha valentía. Porque sanar también es aprender a estar contigo sin correr hacía otros para olvidar a quién todavía duele.