Se siguen muriendo los mejores argentinos que habitan el mundo mientras las lacras más grandes que parió este país siguen vivas y viviendo el mejor momento de sus vidas. El mundo es todos los días un lugar peor.
No todas las historias de amor tienen final feliz, por más que duela lo mejor para todos era esto. Lo entendió y dió un paso al costado. Yo voy a querer a Marcelo Gallardo hasta el último de mis días porque es mi ídolo y el tipo que más feliz me hizo en mi vida. Gracias, Muñeco.