Nadie tiene derecho de criticar lo que no sufre, de minimizar lo que no vive, ni de crucificar a quien decide hacer las cosas diferentes.
Hay que pararnos más seguido frente al espejo y hacernos cargo de lo que esta ahí. Es lo único sobre lo que tenemos poder, derecho y control.
Se dice que si te regalan flores amarillas el 21 de setiembre significa que la persona que te lo obsequió quiere pasar el resto de su vida a tu lado y está dispuesta a amarte sin condición alguna, es una promesa que la persona que te lo regala esta dispuesta a cumplir. 💛
Aceptar que las cosas cambian y que nada regresará a ser como antes puede ser un desafío, pero esa es la esencia de la vida: un constante flujo de cambios y transformaciones. En vez de aferrarnos a lo que fue, quizás sea mejor abrirse a lo que vendrá. Las nuevas experiencias y oportunidades que nos esperan pueden ser tan enriquecedoras, o incluso más, que las que dejamos atrás.
Aceptar el cambio no significa olvidar el pasado, sino honrarlo y permitir que nos impulse hacia el futuro. La vida sigue, y cada nuevo día trae consigo la promesa de nuevos comienzos y aventuras inesperadas.
Amar la vida. Y no desde la necesidad de sentirte siempre bien, sino desde la posibilidad de sentirte humano, con altibajos, con miedos, inseguridades, preocupaciones y tristezas. Con sueños, metas, propósitos y motivos. Amar y vivir desde la aceptación y desde la gratitud.