Siempre tendrás lo que necesites para afrontar lo que sea que la vida te presente. No importa qué tan difícil sea el camino: siempre encontrarás la fuerza para seguir. Todo sucede por una razón; todo llega en el momento perfecto para tu vida; todo es para tu bien. Confía.
Nunca dudes del amor que das. No te arrepientas de ser quien entrega. El amor siempre regresa: en otro tiempo, en otra forma, en otro lugar. Todo lo que nace de ti, tarde o temprano vuelve.
Nunca es demasiado tarde para: poner límites, empezar de nuevo, pedir ayuda, cambiar de opinión, ser quien sueñas ser, aprender algo nuevo y ser feliz.
Y de repente, sabes que es hora de empezar algo extraordinario y confiar en la magia de los nuevos comienzos. Cosas maravillosas están llegando a tu vida.
Ojalá diciembre te traiga calma, poder y confianza.
Calma para volver a ti y permitir que la vida fluya a su propio ritmo. Poder para apartarte en silencio de todo lo que ya no te hace bien. Y confianza para creer que lo que está por llegar encaja perfectamente con tu vida.
No necesitas grandes gestos para marcar la diferencia; a veces una palabra, una sonrisa o un abrazo pueden cambiarle el día a alguien. Y lo más bonito es que mientras haces brillar a los demás, también despiertas lo mejor que hay en ti.
Las sacudidas de la vida no llegan para derribarte, sino para impulsarte a descubrir la grandeza que llevas dentro. No eres tus tropiezos ni tus miedos: eres la determinación que nunca se rinde, la luz que transforma y el futuro brillante que estás construyendo paso a paso.
No te compares, cada plantita crece a su ritmo. Algunas florecen rápido, otras tardan un poco más, pero todas tienen su momento.
Confía en tu camino, sigue nutriéndote con amor, paciencia y constancia. Estás creciendo, aunque no siempre lo notes.